Hay quien publica un tomo liviano de verso o prosa y enseguida se llama a sí mismo poeta, escritor, escritor joven, y va a congresos de poetas vestido de poeta o de escritor joven, y firma manifiestos de jóvenes poetas o jóvenes narradores, y es incluido en antologías generacionales o identitarias, y habla con aplomo de los escritores en primera persona del plural, y muy pronto se hace jurado en premios y antólogo y dirigente de congresos, cada vez más en el meollo, en el centro, en el ajo.
Antonio Muñoz Molina, 2012




Hola Juan:
Cuando leí ayer el artículo de Muñoz Molina en el Babelia se me ocurrió pensar que te estaba parafraseando a ti (o a tu alterego), y que Muñoz Molina también había leído los mismos artículos de Ignacio Echevarría que había provocado tus palabras.
En todo caso me gustó leerlo.
saludos
Hola, Juan:
Ayer, cuando leí el artículo de Muñoz Molina, apunté en la lista de la compra “Nocilla”.
Por cierto, no sé si más que presbicia -o ceguera- lo deberías haber titulado #asechanza. No sé, no sé…
No hay caridad en el mundo literario; ni falta que hace ¿verdad? Eso sí, mientras haya inquina habrá vida.
Pues como diría un futbolista de élite: la verdad que sí.
Miren…
Al que intenta dar el timo del “tocomocho” no le quedan más güevos que asegurarle a su potencial víctima que le ha tocado el gordo de la loteria. Es así como funciona el asunto.
Hola a todos!
Es una prueba. Mis comentarios estaban redireccionando a otros cometaristas a un blog extrañísimo que es una puta mierda y no tiene nada que ver conmigo.
Pido disculpas y siento molestar.
En realidad, ¿qué es lo que le molesta a Muñoz Molina, que el tomo publicado sea liviano, no?