El mejor día, cuando más sol lleváis en el alma, os encontráis con que os odia toda una multitud; habéis hecho, como Abraham, un gran pueblo, pero de enemigos. Porque éstos se engendran unos a otros; el enemigo literario nace también por analogía, si habláis mal de un poeta malo se dan por aludidos todos los que se le parecen. Y además, queda para odiaros aquella muchedumbre de los que os mandan libros que no leéis, a pesar de las dedicatorias en que abunda lo de “ilustre y eminente”; queda para odiaros la turba multa de los periodistas que se creen retratados cuando pintáis al periodista ignorante, atrevido y de intención aviesa; queda para odiaros el pópulo bárbaro de los majaderos que sigue a los necios como otras tantas resonancias del absurdo; y queda para odiaros el dilettante de la injuria; el amateur de la envidia, que ya aborrecen antes de saber a quién.
Clarín, 1886




En esta línea, leer el último artículo del escritor Alberto Olmos en su blog “Hikikomori”.
Poco de lo que podamos añadir aquí sería más esclarecedor de lo allí reflexionado, concretado, escrito y publicado, sobre el asunto, por el autor de “Ejercito Enemigo”.
Saludos a todos.
¡Cuanta verdad!
Yo siempre escribí “turbamulta”, porque escribir turba y multa seguidamente no es más que una redundancia que suena a carbones y a sanciones de tráfico. Por otro lado, Azorín era un cuco, uno de esos seres humanos de los que es mejor no fiarse. Créanme. O no.
El zote de ahí arriba retira todo lo dicho, porque lo dicho era porque pensó que lo había dicho Azorín. Clarín era otra cosa. Mis disculpas.
-Cuanta XXX-
Azorín no era una mala persona. Hablaba bajito, eso es mucho. Y era muy citable, no tanto como Clarín -vieja de mesa camilla donde las haya.
LOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOP
Te queremos, Tintín.
LOP
Y bueno, X… te ha tocado en suerte ser odiado por tanto envidioso y majadero. 1 y 2, sin ir muy lejos. [encriptado por el robot]
Este blog no es lo que era, no?
Este blog no es lo que será.
Este blog no sería si antes no hubiera sido lo que era.
Este blog será lo que fue antes de ser lo que era, si no me he liado, que puede ser.
Este blog no es lo que será pero nunca será lo que fue.
Ala, ya m’as censurao!
Ah, pues no. (Mea culpa.)
Tu puta madre, Berto: ahora me has censurao retroactivamente.