Critiviú/1, José Pons por Toda una vida, de Jan Zabrana

[critiviú: 1. Monstruosa mezcla de Crítica e Interviú. 2. Nuevo invento malherido para ensanchar nuestra leyenda. 3. Estupidez del mes]

José Pons, después de forrarse con Vida y opiniones de Juan Mal-herido, mediante el conocido truco editor de decir que hemos vendido 98 ejemplares cuando, como mínimo, hemos vendido 99, pretende encima que ahora le agasajemos el catálogo y hablemos bien de un checo.

Nos debes 1 euro, Pons; primero el euro, luego Checoslovaquia.

Toda una vida, de Jan Zabrana, es exactamente el tipo de libro que no nos interesa. Los checos, cuando se atormentan, escriben diarios; diarios de 1.000 putas páginas. A nosotros los checos que nos gustan son los que se convierten en cucarachas: son más llevaderos. A los comunistas también les gustaba este tipo de checo.

El comunismo creó una feliz Checoslovaquia de cucarachas.

Atormentarse no sólo era contra-revolucionario, sino que dejaba a muchas checas sin follar. Entre una cucaracha y un hombre que piensa, siempre prefiere una follarse a la cucaracha.

Le hemos enviado a Pons esta Critiviú para que defienda lo indefendible: un libro contra el comunismo. Hay que tener en cuenta que el tiempo pasa y todo lo convierte en estampado de camiseta.

CRITIVIÚ CON JOSÉ PONS SOBRE TODA UNA VIDA, DE JAN ZABRANA

Juan: Pertenezco a una pandilla a la que las naciones arrasadas por las dictaduras y los testimonios de dichos estragos “humanitarios” vienen importándole así como tres cojones. Tenemos cosas más importantes en las que pensar: Nosotros. Además, esta tragedia personal aquí narrada va de comunismo, del infierno del comunismo, de desenmascarar el comunismo… No sé si captas mi infinita pereza, Pons.

Pons: Hombre, yo le daría una segunda oportunidad a El Capital. ¿Has mirado de leerlo de izquierda a derecha? Cambia mucho…

Juan: ¿Si el diario de Jan Zabrana eran 1.100 páginas, y aquí tenemos sólo 150, quiere eso decir que las 950 que no has publicado eran todavía peores?

Pons: [Suspiro] En efecto, Juan. En Melusina malcriamos a nuestros lectores. Somos débiles de espíritu. Nunca llegaremos a ninguna parte.

Juan: Esto me ha gustado: “A partir de los cuarenta y cinco años me paso la vida escribiéndole a alguna gente para contarles cuánto los quiero. Y no es porque los quiera, es para que no me maten.”

Pons: Real como la vida misma. Los humanos somos así de simpáticos y los críticos ni te cuento. Por eso te estoy contestando este formulario infumable. Por cierto, ¿quién redacta las preguntas? ¿Tu becaria?
Juan: ¿Qué clase de diario no indica nunca las fechas de las entradas?
Pons: Era por ahorrar papel. Aunque si me citas lo negaré. Ya me conoces… Soy un editor nihilista.
Juan: “…aumentar el precio de los folios (en un 200%) para que la gente no pueda comprarlos, para no facilitar la escritura…” Leyendo esto he llegado a amar el comunismo, Pons, como lo oyes.
Pons: Ya me habían dicho que eras un poco rarito. ¿También te gusta la música de Micah P. Hinson?
Juan: Tesis: si la Guerra Civil y el Holocausto son los temas narrativos de novelistas sin nada que contar, el comunismo es el tema ensayístico de ensayistas sin nada que decir.
Pons: Perdona, Juan. ¿Puedes repetir la pregunta? Estaba espiando a tu vecina…
Juan: Y la última pregunta. ¿Es cierto o no es cierto que Vida y opiniones de Juan Mal-herido ha vendido 98 ejemplares, convirtiéndose instantáneamente en el libro más vendido de tu sello?
Pons: [Bostezo] Tengo sueño, Juan, y ya no quedan cervezas; ¿puedo irme ya a Barcelona?
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