Mi gran novela sobre La Vaguada, de Fernando San Basilio

Cuando Sergi Pàmies tituló sus cuentos La gran novela sobre Barcelona, ya sabíamos todos que aquello no era una novela: ahora, con Mi gran novela sobre La Vaguada, sabemos enseguida que no estamos ante una gran novela.

Ya llevamos como dos décadas aguantando la gilipollez de alta/baja cultura, oyendo reivindicaciones de los TBOs, los videojuegos y los cromos de los Phoskitos como producto artístico a la altura de Van Gogh. El monito cultural que así nos interpela, blandiendo su banana wharholiana, no quiere realmente impugnar una jerarquía, un canon, una cátedra de siglos; tampoco quiere arrimar su gusto al del vulgo ni defender el folklore del plástico: quiere no más cambiar de juego sobre el tapete después de hacerse con las mejores cartas.

Que yo he leído muchos buenos comics, que yo he visto muchas buenas series de televisión, que yo he comido muchos phoskitos. O sea que hablemos de mi dieta.

Basura.

Porque lo que nos falta aún, y aquí pongo la primera piedra, es una defensa de la ligereza; no de que el cómic está a la altura de Leonardo da Vinci, sino de que no nos gustan las alturas; aparte de por el vértigo, porque ahí arriba hay muchos gilipollas.

No tengo ni puta idea de cuál es la tesis de Kafka, por una literatura menor, de Deleuze; pero en este blog estamos totalmente a favor de esa “literatura menor” si implica dejar de aguantar a grandilocuentes pesados pajilleros charlatanes y a ambiciosos monjes de las letras que creen que su vanidad nos está haciendo un favor, porque dará en novelas imprescindibles.

Por favor. Cómeme la polla.

Así que aquí estamos con las cositas de Fernando San Basilio, que son realmente tan de andar por casa que hasta nos informa del precio de sus consumiciones. Nada más carente de ambición que decir en tu novela cuánto cuesta un café en el año 2010, que el IPC de 2011 y el de 2012 y la crítica literaria de 2020 ya te están desautorizando.

Lo de San Basilio es un hiperrealismo casi internauta de confesión e ingenio para pasar el rato: hay muchos blogs como esta novela. Blogs que no se creen literatura, porque desde la escuela asumimos que hablar de no tener trabajo es una gilipollez, que hay todo un Holocausto que narrar, hombre de dios; y el 11 M; y la Transición; y la Guerra de Irak; hombre de dios.

Temas Mayores para Talentos Mayores y Lectores Mayores.

Cómeme la polla.

Mi gran novela sobre La Vaguada es esa literatura menor, diminuta, empática, hecha por autores que se creen gente normal (¡qué disparate!) y que tienen algo que contar, pero no gran cosa, una tontería, la tontería exacta que me gusta.

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