G80-Relatos, Antes de las jirafas, de Matías Candeira

Hay cuatro perversiones del paratexto en nuestros días:

1. Incluir al final del libro 2 o 3 páginas de agradecimientos.
2. Incluir en la solapa del libro una alabanza de un autor consagrado.
3. Dedicar el libro al editor del propio libro.
4. Ser ingenioso en la biografía de solapa.

Matías Candeira nos sucumbe a dos de estas cuatro perversiones, manías, coñazos, vicios, tonterías, subnormalidades y pruritos.

Nos preguntamos, a menudo, qué le ha pasado a la edición de libros en España, y, sobre todo, cuándo le ha pasado. Desde cuándo el productor de libros ha olvidado que se dirige a un lector, a muchos lectores, a todos los lectores posibles, y que esos lectores, amén de clientes, son también gente sensible: coño, leen libros.

Como gente sensible que quieres (editor) que te compren el libro no sé si alguien percibe lo que les puede importar (a la gente) todos los amigos que tengas (el autor), las pollas que has chupado, lo difícil que es llegar a publicar o lo mucho que quieres a tu madre. Noticia bomba: ¡no les importa tres cojones!

Noticia bomba: ¡no nos importa tres cojones!

Por favor, dejen ya de contarnos esa sucesión de gilipolleces de que gracias a Pepita, que me regaló una flor, gracias a Fulanito, por lo que él sabe, gracias a Menganita, que me ayudó con mis problemas renales… Dejen, en definitiva, de hacer el ridículo.

Para eso tienen facebook, ¿no creen?

(Addenda: dense cuenta encima de que en los poemarios y cuentuarios se estila, para más inri y despropósito, dedicar cada poema a una persona y cada cuento a una persona… )

La segunda perversión en la que cae, en realidad no Candeira, sino su libro-producto, es en la de agarrarse a la cita de un autor de prestigio. Ok, entendemos que seguramente se vende más se ve más y se venera más a un joven autor si un señor con Nobel o ventas cuantiosas le unge con su amor y le pasa la espada de caballero de un hombro al otro. Pero, ojo: cuidado con hacer como algunos autores que arrastran durante años un elogio de libro a libro, de solapa a solapa, de dossier de prensa a dossier de prensa, siempre en negrita y arriba e inmortal el que Bolaño o Vila-Matas o Judas Tadeo dijo una vez que yo era… uf… lo que era.

Creo que no es estrictamente necesario mostrar toda la vida esa medalla que ganaste en el colegio.

Y rapidito el resto, por completar pero por abreviar, que no tiene que ver con Candeira. La tercera perversión, dedicar el libro al editor, es la que más me repugna: es como dar las gracias a un señor por darte un trabajo. Nadie te da trabajo por hacerte un puto favor, ni te publica por hacerte un favor. Y 4: biografías ingeniosas. Autores del mundo, no escriban con ingenio sus biografías porque, leídas una vez, tienen su aquel, pero leídas dos veces caen de bruces en la frivolidad.

Bueno, el tema aquí es la generación de autores nacidos en los 80, que como saben todos es una generación que nos está dejando fatal en competición europea. Matías Candeira nació en 1984 y escribe cuentos. Este es su segundo libro.

El motivo por el que abrimos este subcanal es que los nacidos en los 80 son jovencitos y nos gustaría follar con ellos o, al menos, que nos invitaran a esas fiestas que dan, porque nos aburre ya el cóctel del Ritz y la coca del Cock.

Esto minin que no vamos a poner a parir a estos chicos: sólo vamos a decir lo bueno.

Un lector: ¡Ya he visto todo lo bueno que has dicho, hijo de puta!

Lo bueno de Antes de las jirafas es un relato titulado Ese señor de ahí. Realmente es un cuento memorable. Por usar como medida de platino iridiado Pequeñas resistencias 5, es un cuento que haría podio. Le pongo un 8 u 8,5. (Por resumir.)

Quizá no es mucho destacar destacar sólo un cuento de un libro que tiene como 20. Eso piensan ustedes, hasta el autor puede pensarlo.

Se engañan: es mucho.

Estoy hablando de un cuento bueno de verdad.

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