Ultraviolencia, de Miguel Noguera

Los libros inclasificables son todos de anotación y pereza: atiendan.
Hay una suerte de cauce B de la discografía literaria que acumula singles oblicuos y tracks de garaje, canciones improvisadas y tonterías sin pretensiones. Estas gilipolleces escritas habría que rastrearlas con diligencia y consignarlas en un gran volumen de literatura menor. Tendríamos entonces un universo paralelo de la Historia de la Literatura, un Marte de las Letras.

Entre estos volúmenes, podrían estar desde el Diccionario del diablo (Ambrose Bierce) a Poemas Plagiados (Peicovich); tanto Senos (Gómez de la Serna) como Me acuerdo (Brainard); y hasta los aforismos de Lichtenberg y Mis casas, de César González Ruano.

Se trata de libros donde se anota, se esboza, se hace esquema y se deja lo gordo para otro día, día que, por supuesto, no llega nunca. Seguramente podría establecerse una etiología inmediata de esta literatura menor: es la literatura del perezoso.

Los perezosos, junto a los enanos, son la gran pérdida de la literatura.

La gran insinuación de lo que nunca será escrito.

No atéis la bolsa de la fruta, porque pesará más. El nudo pesa.

Ultraviolencia acumula hasta 300 ideas, con dibujito al lado por si nos queremos ahorrar leerlas, o por si no hemos cogido el busilis de la tontada. Son ideas escénicas, por tanto, que pueden construirse. No son reflexiones; no hay síntesis ní análisis; sólo la configuración verbal de una realidad alternativa.

Esta realidad otra se propone desde los objetos más comunes, los lugares populares y los cuerpos. Hay una cierta obsesión con las rampas y las cruces, el cerebro, el pelo y los bebés y los viejos.

Como realidad no hay más que una, todo lo que apunta a realidades que no existen es surrealista (lo que no es pertenece al sueño); como Noguera es campechano y canario, es bastante bruto (tremendismo); como España no vale para reírse a lo fino, el humor es incorrecto y negro; y como no hay tres sin cuatro, las ideas de este chico son postmodernas.

Como si Leo Bassi hubiera escrito Nocilla Dream, y la hubiera llamado, ahora sí, Morcilla Dream.

¿Veremos Morcilla Lab y Morcilla Experience? ¿Escribirá Noguera Torrente 4 (Remake)?

Pereza para hacerlo tiene.

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