Basura, de Ben Clark

Ben Clark debe de medir metro y noventa y ser de Sajonia o más arriba. Esto de que los escritores puedan medirse en centímetros viene siendo la crítica literaria que nos faltaba por hacer en este país.

La altura física de Ben Clark es ya un poco de superhéroe, y como buen superhéroe la causa perdida que ha elegido este mocito es la poesía, española por más señas.

Hacer poesía en España no sólo es una estupidez, sino que hay que contar hasta once. Man dicho, man, que los poetas de suyo líricos ni cuentan ni hostias, que les salen solos los rosarios silábicos y, si te pones, el ritmo yámbico. Ah see ve uno esos poemarios higiénicos y altivos de la juventud del patio versicular, que yo digo que pa qué.

Los hijos de los hijos de la ira, primero creo de los libros del superhéroe, era ese diamante en verbo que uno encuentra entre las piedras de la coca, y que aparta enseguida y pierde porque la coca es incomparable y el diamante, aunque te empeñes, no se puede machacar y hacer rayita albina. Me voy a explicar mejor y más doliente: que ese libro de Ben, homenaje de ese libro sobremanera valorado cuando es una auténtica mierda -de Dámaso Alonso y la historia de nuestra letra y todo, pero bluff de fulana-, ese libro de Ben, digo, a mí me gustó como puede gustarle a uno la caligrafía del hijo en preescolar, lo que deja un largo trecho hasta la literatura como dios manda. Mucha aplicación, vi.

Más que nada porque uno, que es asquerosamente humano en demasía, se permite el lujo de pensar en qué hace un mozo pensando alturas del intelecto, en cuánta pose hay en que un humano en agraz de vidas y amores ande liricando las grandes palabras del diccionario, como Amor en sí, Belleza o Libertad. O Muerte.

De ahí que basureando se hace mejor la poesía. Y Ben Clark en está Basura parece haberme hecho caso -todos me hacen caso- y bajar un poco el nivel de sus preocupaciones hasta el nivel de sus preocupaciones, que, como todo veintipicoañero, no pueden ir más allá de sacar la basura en el piso, limpiar los platos y ver si va uno acumulando más condones usados en el tacho de detritus que los compis de fianza domiciliar.

O sea que Basura, más mejor. Ya tendremos tiempo de tomarnos en serio cuando las mocitas nos tomen en senecto, amigos.

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