Dime qué, de David Leo García

Así leído del tirón, en esos siete minutos que merece un poemario, Dime qué resulta perfectamente ininteligible en su sucesión de experimentos y texturas, en el candor de algunos recursos expresivos -mayormente la repetición de palabras con vanos propósitos intensificadores, las negritas, “te quiero infinito menos uno”, las comillas dobles, los 1/2,  las barras-, que terminan en el habitual paginazo de agradecimientos, donde uno hace alambique de lectura sobre un texto ya no en cuestión y concluye que a lo mejor no había nada que cuestionar sino todo que inhibir.

Luego abro el libro a voleo y salen cosas como Himno vegetal y “el alfabeto existe por la X / todo el mapa sólo por la X // la contraseña igual que una sutura: xxxxxxx”, que vale y ok y now we are talking. De qué. Ni puta de idea. De tú. “El universo es un tú a tú”. Y este poemario es un crucigrama rizomático donde siguen valiendo las preguntas del número anterior.

Ni. Puta. Idea. Dime qué. Cojones me estás contando. David. Leo. García.

Se ven los cortes, y la propia tijera, el roto de la página para dejar fuera la lógica. Son poemas monstruosos como lo eran los de tantos otros tantas veces, como aquel Piedra de sol de Octavio Paz que ponía de los nervios a Trapiello porque las estrofas podían intercambiarse, y daba igual. Aquí un poco lo mismo, pero en áspero, que empieza el poema con la simetría y luego se toma una pastilla y luego cualquier cosa seguidamente. Dime qué.

Ni puta idea.

Lo bueno de no entender algo es que le vas cogiendo respeto según te encabronas. Esto es como un tractatus del tú pasado por el OmmWriter y corregido por Pablo García Casado, que también mete o metía mucha materia antipoética pero que no se atrevía o atrevió a dejar a la mitad los principios de todos los poemas al final.

Ni puta idea.

Luego hay un soneto “perfecto” empotrado en página impar que es como una nostalgia por aquel Urbi et Orbi con el que Leo García inició su trayectoria literaria.

¿Por qué?

Todo es caótico y genialoide, y yo, honestamente y como dije, me inhibo.

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