¡Oh, Janis, mi dulce y sucia Janis!, de Patxi Irurzun

Follar de papel es un género literario que gusta mucho en Navarra, País Vasco y dos o tres continentes más. Follar de papel, en papel, o por el papel, viene siendo la polución escritural de los hombres, que necesitan correrse de mentiras porque la realidad suele tener dolor de cabeza, o estar con otro, comumente. La male fiction, entonces, suele proyectar al escritor a cantante de Kiss (que según afirma y con fotos se ha follado a 5mil tías), del mismo modo que la literatura femenina suele proyectar a la escritora a cuando tenía 20 años.

Patxi Irurzun nos cuenta en esta noveluela las aventuras de un actor porno de Pamplona. Esto es como el territorio mágico pero circunscrito a una polla. Vamos, lo de Faulkner con Jopatapauta y Benet con Región lo hace Patxi con Pamplona y una polla. Ver Pamplona en una polla. Seguramente nadie lo había hecho antes que él. 
Yo creo que en Navarra tienen algunos problemas, que si no no se entiende lo brutos que son y lo derechas que tienen las calles.
Por Pamplona hay que ir con mucho cuidado, que está todo el mundo muy tenso.
La novela es bastante boba. El prota llama a su polla blacandéker y por ahí todo seguido la metaforía del camionero. A mí leer guarrindongueces me apetece a veces, pero los camioneros son personas con las que tengo mucho racismo, incluso si son negros. 
Blacandéker. O: “subido al cohete de mi polla”. 
Así no se liga a las troncas, ni a los críticos literarios. Se nota aquí demasiado el sueño del macho, el destinatario asimismo macho y casi amigote, y la tinta sobre el papel apenas echa raíces. 
Janis es cubana, por más obvio.
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