¿Quién se acuerda de David Foenkinos?, de David Foenkinos

David Foenkinos acaba de publicar una novela que vete tú a saber de qué va. Antes publicó esta otra novela, que iba de sí mismo.

Si el comienzo de este post os recuerda al comienzo del post anterior no es que seáis gilipollas, es que se parecen.

Y tanto se parecen que lo estoy escribiendo a renglón seguido y porque voy sobrado. La de Foenkinos (<-David) me la he leído -verídico- porque estaba al lado de la de Foer (<-Safran<-Jonathan) en un estante.

Resulta además que los dos son judíos. Los judíos hay que tenerlos ordenaditos.

Nada que ver con Foer, Foenkinos. Cuento.

Cuento que la novela va del título, y que el título va de que Foenkinos escribió una vez una novela titulada El potencial erótico de mi mujer (Francia) que vendió mucho y le hizo creerse que la literatura molaba. Luego publicó otras cuatro novelas que a nadie interesaron. Y finalmente tuvo la lamentable idea de creer que, por estar fracasando, tenía tema para una novela.

Y le puso ese título.

Me parecía interesante conocer el pensamiento de un señor que ha triunfado -patrón empático ególatra- y al que luego se le caduca el triunfo y tiene que vivir como si mereciera la pena -ídem myself-. Pero la novela esto lo trata de pasada y lo que nos cuenta es la ruptura del autor con su novia y su nuevo enamoramiento ferroviario: anda, anda, anda.

Foenkinos, os lo habrá dicho Seix Barral (La delicadeza), se cree muy gracioso, y de eso va este libro, de frecuentar facecias sin descanso que para eso soy el humorista Elegido.

Poquita cosa.

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