Las hermanas Grimes, de Richard Yates

Dejémonos de tonterías:

“Tony Wilson era de mediana estatura, de hombros anchos y buen físico. Tenía el pelo castaño, ondulado, arreglado como al descuido sobre la frente y alrededor de las orejas, boca llena, de expresión humorística…” (Pág. 30)

Alguien que escribe esto en 1976 no puede pretender ser leído en 2011; salvo por algunas señoras a las que todavía se les aguantan las gafas de carey, con cadenita, sobre sus cuerpos momificados y nostálgicos.

Alguien que describe un cuerpo y luego resume o aborta su propia descripción con la desgana sintagmática de “buen físico” no puede ver motejado su estilo como “bella escritura” (Tennessee Williams).

Alguien que enamora personajes con: “Oh, eres encantadora / Yo también te amo, Tony / Quiero abrazarte. Deja que te abrace para siempre / Oh Oh, Tony / Te necesito, Emily / Sí. Oh, sí, Tony” (pág. 33) debería ser arrestado por escándalo exclamativo y obscenidad emocional.

Mientras The velvet underground se daban jaque mate con jaco en los años 70, Richard Yates hacía que todas las novelas que Faulkner escribió en los años 30 -casi medio siglo antes- parecieran necesitar aún 100 años para ser finalmente concebidas.

Estamos ante un caso de traspié, trasmano, asincronía, destemplamiento literario; el caso de un señor que cree que la literatura no avanza al compás del mundo, y que las señoras no se mueren nunca, y que el juicio literario crítico no es esa línea trazada entre el “desde dónde se escribe” al “desde dónde se lee”; y que lo que le perdonamos a Balzac a él también se lo vamos a perdonar porque le salen niqueladitas las novelas.

Si a esta escritura catastral y omnisciente sumamos los cargos de querer contarnos una historia, una historia de dos putas hermanas además, una tradicional y la otra despendolá, todo infectamente obvio y explícito y lineal, encontramos inevitable aborrecer esta novela.

Efectivamente la aborrezco.

Se me ha ocurrido un test de stress para las novelas con capítulos o secuencias: poner consecutivamente todas las primeras frases de los mismos (garantizado). Va:

1.Ninguna de las hermanas Grimes estaba destinada a ser feliz, y al echar una mirada retrospectiva siempre da la impresión de que los problemas comenzaron con el divorcio de sus padres.
2.Fue Sarah quien le dio a Emily la primera información sobre cuestiones sexuales.
3.Se casaron en el otoño de 1941, en una pequeña iglesia episcopal que había elegido Pookie.
4.Sarah dio a luz a tres hijos varones en tres años.
5.Durante algunos años después de divorciarse de Andrew Crawford, Emily trabajó como bibliotecaria en una empresa de agentes de bolsa de Wall Street.
6.Iowa City era una ciudad agradable, construida a la sombra de la universidad, junto a un río lento.
7.Sabía que estaba despierta porque podía ver la luz de la mañana en la pálida forma de una persiana cerrada, a lo lejos.
8.El sanatorio era un modesto asilo de la Iglesia episcopal y quedaba a mitad de camino entre St. Charles y la ciudad de Nueva York.
9.Cuando Emily pensaba en su hermana -lo que no hacía muy a menudo- se repetía que había obrado bien.
10.Estaban arreglando el coche de Howard, así que tuvieron que ir al funeral en tren.
11.VIVIENDO DE LA CARIDAD -LA HISTORIA DE UNA MUJER

La única frase que precipita lo literario es la número 7; todas las demás son un informe meteorológico del tópico: siempre sabemos lo que va a pasar. Incluso leyendo sólo estas 11 frases ya sabemos TODO lo que ha pasado en la novela, que no es otra cosa que la vulgaridad de unas mujeres que nacen y mueren y, entre medias, se casan divorcian paren y funeralean.

He visto perros muertos en carreteras que me apetecía más leer que esto.

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