El ruletista, de Mircea Cartarescu

En 1938 el gran Glenn Tryon dirigió la memorable película The Law West of Tombstone, con guión del brillante Clarence Upson Young y el siempre correcto Harrey Carey en el papel principal. Fue la primera película que filmó ese juego letal denominado “ruleta rusa“.

Lo he visto en imdb.com hace 30 segundos.

Cien películas con ruleta rusa después, Michael Cimino canonizó la tensión dramática de esta práctica suicida en El cazador. Año 1978.

Finalmente, un tipo de Georgia le dio otra vuelta a la idea en 13 Tzaneti, año 2005, con varios desgraciados en círculo volándose la cabeza para solaz de banqueros y putitas.

Todo esto quiere decir que Mircea Cartarescu escribió en 1993 una nouvelle cuya temática era prácticamente desconocida en Occidente.

Va de un artista de la muerte, en sótanos. Vive de pegarse tiros y no darse, porque son seis las posibilidades de la pistola y sólo una hace boom. Cosas. A las diez páginas de tan original argumento, a Mircea se le ocurre lo que no se le ocurre a nadie: jugar con dos balas. Hasta pone dos con cursiva: dos, por si en Rumanía no han captado la emoción.

Luego tres balas, luego cuatro. Luego seis [de seis] (?).

Dice el autor que cada vez que el jugador ruletista aprieta el gatillo -con una sola bala en el tambor- es más probable que muera. Afirma: “En el sexto intento esas posibilidades [de sobrevivir] se reducían a cero.” Esto quiere decir que a un rumano le toca siempre la lotería, a nada que juega seis veces; o que su educación en matemáticas y cálculo de probabilidades es un poco subnormal.

También es verdad que es muy difícil apuntar a dar a un rumano y no darle.

Bah, un relato apreciable, en suma.

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