Caribou Island, de David Vann

Ya Houellebecq nos viene en su última novela con el menosprecio de corte y alabanza de aldea, apotegma medieválico del que David Vann, a día de hoy, se enseñorea.

Vann se nos propone rústico y como que hay hachas en el mundo. Y osos. La finlandia Oksanen en su Purga también nos dio un buen viaje de sembraos y pedregal: esto es un aviso para futuros escritores o futuras novelas de escritores que quieran, justo ahora, darle a la tecla para contar su pueblo. Rural rules!

Vann nos lo trajo la encantadora y esquiva editorial Alfabia, con ese Sukkand Island que fingí aborrecer: si el poeta es un fingidor que finge blablablá, el crítico es un fingidor que finge que no le gusta un libro que, en realidad, no le ha gustado ni de coña. Aquella isla de Sukkand era un manual de bricolaje para epatar a otros snobs, porque para entender el entretenimiento que hay en ver a un señor cortar un árbol hay que ser muy snob, pero mucho.

Ahora Mondadori nos trae otra isla, Caribou Island, donde Vann sigue en su empeño de enseñarnos a usar las hachas y en mapear toda la puta Alaska, donde islas pequeñitas donde cometer atrocidades parece que no faltan.

Caribou Island cuenta dos historias que son dos historias que son una novela por eso de que el prota de una es el padre de la prota de la otra: hay todo un histórico en este blog de recursos narrativos para hinchar una novela. Llegar a las 300 páginas sin hacer trampa es difícil.

Una la historia es de un matrimonio provecto en plena crisis. Construyen una cabaña. Toda esa media novela es ver construir malamente una cabaña. Son las páginas que me he ido saltando.

La otra historia es más entretenida y follan. Hay una zorrita llamada Monique que saca los cuartos al tonto del pueblo (el dentista) y luego cumple en dejarse. Follar. Esta historia es muy picajosa y como de voudeville, y queda en nada pero se lee con puntos incluso de adicción.

Se ve venir el final truculento y Vann y viene. Mucho matar, y con imaginación malvada. Pero esta matazón que remata el libro queda bastante inverosímil y precocinada, y la novela toda se me va deshaciendo en la cabeza según la termino y se me confunde con películas que no he visto, pero que pronto, no hay duda, rodarán.

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