Una habitación impropia, de Natalia Carrero

Va a terminar pronto sus obras completas Natalia Carrero si cada libro suyo nuevo lo apoya en la figura señera de una buena escritora. Así a ojo, después de Clarice Lispector y de esta Virginia Woolf, le quedan dos o tres, con suerte.

En un gesto impropio (también) de mi objetividad subjetiva como mejor crítico de España, estuve en el release que de este libro tuvo lugar en la librería-bar Tipos infames, donde cuando no presentan un libro presentan dos, o dan un taller literario o se juntan cuatro escritores a tertuliar, o. En Tipos infames es casi imposible tomarse un vino sin que te sepa a literatura, y la literatura, como todos sabemos, es una denominación de origen peleona.

En esta presentación se juntó toda la bertolidad (=intelectualidad) de Madrid. Toda. Qué miedo.

Remedios Zafra dijo un montón de cosas sobre el libro que me predispusieron en su contra. Begoña Huertas también ayudó bastante a esta predisposicion contralta. Natalia Carrero me vio predispuesto en plan mal y trató de arreglar las cosas abusando de mí contra una pared: Malherido debe estar echando espuma por la boca ante tanto puto feminismo: dijo -o similar-.

Telita.

Una habitación impropia son cinco nouvelles sobre cinco tías que tienen problemas más grandes que la gente normal (los hombres). Los problemas son que si bebo, que si aborto, que si me dejo follar por un imbécil contra el capó de un Jaguar, que si hago dibujitos manga y que si soy una artista conceptual canina que se mató en Londres.

Las cinco mujeres escriben o, al menos, mueven el pencil en sus habitaciones de clase media, en esas horas que encuentran para explicarse sus, ya digo, inmensos problemas pijos.

Todo esto suena efectivamente contralto pero ahí os sorprendo con esto: me ha gustado bastante esta jeremiada. La historia número 2 y la historia número 4, especialmente. Aunque se echa de más o de menos una mayor apuesta por la textura literaria, y me vienen sobrando expresiones de cierta autoindulgencia o falta de exigencia verbal (como “a nivel profesional” o “kelritmonopare”), el fondo último del quinteto hace pie en esa piedra que en toda la literatura española contemporánea de los últimos 15 años sólo ha aposentado una obra maestra de la feminidad: UnaMujerSola, de Isabel Blare, justamente ignorada y desaparecida de todo canon, porque no tenéis ni puta idea.

Esa piedra de toque y de carga, pilar de las Pilares (mujeres escritoras), se llama, como todos sabemos desde que doy el coñazo con este blog, honestidad.

No es un valor literario; es un valor humanístico. O sea, imbatible.

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