G80-Narrativa, Pitcairn, de Alejandro García Ingrisano

España vuelve, está volviendo, o nunca llegó a marcharse: eso nota uno en mitad de una cruda y de la subida sobria de los pantalones. España vuelve.

Creemos por ingenuos que toda la juventud es de izquierdas y folla mucha; si follar mucho fuera de izquierdas seguramente nuestra ingenuidad sería sabia. Pero la realidad es que mucha juventud tira de Iberia hacia nuevas glorias y nuevas recuperaciones del esplendor pasado y la patria aún se tiene en pie.

Alejandro García Ingrisano (1986) deja bastante claro en su paratexto que no le van a ver ustedes ocupando edificios. En la foto aparece de traje, bien que sin corbata, con pañuelo dorado asomadizo, botón correcto, botonadura de camisa blanca abierta dos tramos y al fondo como un campo de golf o un campo hípico o una finca señorial. (En realidad es un campo de fútbol, pero déjenme soñar.)

Por si no queda claro, el joven autor se define como “chulapo“, dedicado a la “buena mesa”, miembro (sic) de la Sociedad Hispánica de Estudios Rigurosos (sic) y, por si realmente ustedes no lo ven claro, colaborador de Libertad Digital.

El libro lo portica una cita de Baltasar Gracián.

Y, por supuesto, el libro está muy bien escrito. Ni sé de qué va, ni parece que vaya de muchas cosas, pero la prosa, sí, sí, es muy española y sin dolor; una prosa de marqués y bon vivant y pasaba por aquí y me divertí haciendo una novela.

Publica El olivo azul.

6/10

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