X, de Percival Everett

¿Puede la petulancia acabar con el racismo? ¿Puede un odio erradicar otro odio? ¿Puede Le Pen presidir Francia y expulsar a los inmigrantes no por inmigrantes sino por listillos? De eso va X.

Por mis cojones, claro.

En X, de Percival Everett, vemos a un negro narrar como un argentino de esos que no narran, sino que piensan todo el tiempo lo que pensó Derrida. El negro, llamado Monk, es tan pedante, tan intenso, tan pesado, tan pagado de sí mismo, que dan casi ganas de ser negro. Dilucidada la imposibilidad epidérmica de esta michaeljacksonización inversa (que diría el propio Everett) nos quedan unas ganas kukluxkaneras de quemar el libro, que lleva la cruz inclusa, no por negro, o de negro, o de negros; sino por francés.

La primera parte de X retrata a un escritor soltando mamonadas conceptuales a ritmo frenético, a la par que nos transmite su elevada consideración acerca de sí mismo. Esto no es, obviamente, Orgullo Negro; sino un orgullito individual caro a los escritores de cualquier talla de polla. Resulta muy complicado no dejar el libro en esa primera parte, broda.

La segunda parte, courier new, es una novela que el negro narrador escribe como broma privada contra la presunción de que, como hombre negro, debería narrar el guetto. Esa narración, de cien páginas, es, irónica o desconcertantemente, mucho mejor que las cien páginas anteriores: no sé si Everett es consciente de esto. Se trata de un Escupiré sobre vuestra tumba (B.Vian) actualizado; a todos nos gusta Boris, broda.

La trama -porque a pesar de Derrida y de Rothko, al final hay una trama, sumamente ingeniosa a la vez que baladí- se arma cuando esa novela paródica de ser negro entra en el juego editorial, llegando a ser tomada como pieza maestra de la literatura afroamericana, lo que procura a su autor conflictos X y situaciones Z: so funny.

Aún así, no sé si esta novela no me ha gustado o me ha parecido simplemente entretenida; sí sé que a su autor le agradaría más que no me hubiera gustado a que me hubiera parecido simplemente entretenida, pues estamos ante un señor intelectualote que considera que sus propias obras abren caminos insospechados en la literatura y no pueden ser comprendidas por más de doscientas personas, francés arriba francés abajo.

Pero quedémonos con esa forma de erradicar el racismo que es hacer que los negros hablen de Foucault: eso está, en efecto, muy bien visto.

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3 respuestas a X, de Percival Everett

  1. Juan, en WordPress hay una herramienta para que pases todas tus entradas de Blogger a este blog, incluyendo fechas, comentarios, fotografías, ligas. Ándale, úsala, que nos da flojera referir constantemente a los dos blogs.

  2. Agapito dijo:

    X es simplemente una novela floja. Pretende ser intelectual-oide y acaba aburriendo con su tutifruti de ideas ya leídas… No creo que el rollo francés la enturbie… es su mera turbiedad mental la que la hace floja.

  3. Anónimo dijo:

    Por favor se puede saber cual es la identidad de la negra de la foto.

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