Una tumba para Boris Davidovich, de Danilo Kis

Hace 400 páginas que todo lo que dice William T. Vollmann va a misa, por lo que la lectura de su Europa Central la estoy cortando con los propios libros y músicas que aparecen en Europa Central. Es cocaína 100% nazi, Europa Central, y hay que tomarla con precauciones no sea que acabes simpatizando con los judíos. La coca, de suyo, se corta con cal, se corta con bicarbonato y se corta con paracetamol machacao. Yo creo que Danilo Kis es paracetamol machacao.

Kis, que tiene una rareza tipográfica en la S que soy incapaz de encontrar -la coca-, nos viene o vino en este libro (“obra maestra“, según Vollmann) con 9 historias de las cuales he leído dos, o tres, motivo por el cual no me gusta ninguna de las nueve.

Encontramos unas historietas fabulósicas, rurales, de oficios serbios y rusos, y con ratas, y con moraleja o misterio, o símbolo final histórico fundamental que yo, en mis trece rayas de coca, soy incapaz de apreciar. Que escribe bien, bueno; que es todo perfecto, bueno; que el autor tiene un nombre guay y una biografía espantosa, bueno bueno. Pero el que lee ve demasiada refrigeración en toda esta literatura, tanto en su ecolalia borgeana (se me ocurre etiquetar esta escritura de “prosa refrigerada“) como en esa estructura de cromos Panini con título aclaratorio que hacen del relato un surtido Cuétara de las yugoslavias, un, sí, “refrigerio” para turistas.

Este libro es para los que (en palabras ajenas) “les gusta que les guste la literatura” (CB), les gusta abrir un libro y entender enseguida que no son lectores comunes ni mucho menos ramplones, les gusta pensar que la literatura primero lo parece y luego lo es.

Yo tengo mejores cosas que hacer, vamos.

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3 respuestas a Una tumba para Boris Davidovich, de Danilo Kis

  1. Lansky dijo:

    Disiento absolutamente de tí. (Los pezones de la rubita, sensacionales)

  2. Sófocles dijo:

    En los antiguos tiempos de Mal-herido Inc. solía llenarse de comentarios de mamarrachos tratando de imitar el estilo de Juan, hasta que por fin la censura parcial fue sustituida por censura total. Me pregunto si ahora el torrente de boludeces es tamizado o esa gente desagradable desapareció cuando ya no pudo dar rienda suelta a su compulsión de masturbarse en público; en cualquier caso me parecía mucho mejor cuando no había comentarios: aunque ahora solo sean unos pocos, producen el mismo efecto que perder una tarde viendo estupideces en youtube. Además, los posts se volvieron más elegantes, menos ruido, más nueces cuando desapareció esa audiencia prescindible.
    Dejando aparte la obvia contradicción de estas líneas, aplaudo que ya no haya eso de 7/10, 5/10, etcétera, que me parecía muy indigno.

  3. Discrepo. William Vollman es un genio que admiraba a otro genio. La impresión de veracidad, los detalles hacen que el libro de Kis tenga una potencia tremenda pese a su relativa brevedad. Uno tiene la impresión de estar viviendo otras vidas como en pocos otros libros.
    Y cuidadito con meterse con Europa Central. Te dedicas a escribir y supongo que estarás aprendiendo mucho.

    Álvaro Fierro.

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