Aire de Dylan, de Enrique Vila-Matas

La pesadumbre que encontramos en Dublinesca, primera novela de Vila-Matas en el sello que no cose, es dejada atrás en esta segunda salida sin hilos de, en efecto, el autor favorito de la juventud española.

Sí, esa que no lee.

Es bueno, riguroso y enigmático que la gente que no lee lea a quien todo el tiempo está dejando de escribir, cifrando ese abandono, comentando su propia sobreabundancia editorial y apadrinando blogs con el bolígrafo.

Aire de Dylan va del viernes, sale en viernes -en este blog- y es toda ella vernal a pesar de que vernal no tiene nada que ver con los viernes, salvo que caigan en marzo a finales y abril y mayo hasta el 22 -creo-. Vamos, que Aire de Dylan es juvenil a más no poder.

En el libro Vila-Matas reparte sus cosas entre tres o cuatro personajes, dándole a cada uno una idea y una experiencia propias como un crupier de la autoficción. Cómo odiamos la autoficción, coño. Hay una escena de sexo única casi en la obra de Vila-Matas que nos ha descolocado mucho: me acuerdo.

También es la primera vez que veo al autor poner tantos puntos suspensivos… Los puntos suspensivos no los ponen por ejemplo en los presupuestos generales del estado ni en los partes médicos. No hay un: “Vamos a reducir el gasto en Educación y Cultura un 22%…” Ni un: “El paciente sufre traumatismo craneoencefálico…” Poner puntitos suspensivitos va siempre con segundas y puede poner de muy mala hostia al punto y seguido de una huelga o a la tilde diacrítica de un feminismo tuitero. A esto es lo que llamaba el bigote de Aznar: celo tipográfico.

Luego es reseñable, en la novela de V-M, su encantadora inocencia, muy francesita y años 60, pues se parte de mitos y películas y libros muy conocidos, de conceptos leves, infraleves, aireados por personajes que parecen salidos de una película de Truffaut, y como que andan dando saltitos por Barcelona con sombreros indiscretos calados en el cogote, tan pimpantes.

Es muy envidiable que Vila-Mata sea tan feliz, y su novela tan tierna y juguetona.

La rebeldía primitiva, en suma.

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24 respuestas a Aire de Dylan, de Enrique Vila-Matas

  1. The Translator dijo:

    Se te lee pelín blando… Igual un poco te llegó…

  2. Lo que cuesta traicionar al padrino de los blogs y los escritores juveniles. Miedo a las represalias. Ahora voy a tener que hacerlo sola. Ha sido maravilloso leerlo. Tan siempre de broma.

  3. Pingback: Ay, qué lejos de todos ellos

  4. julian bluff dijo:

    ¡Hola a todos!

    Vaya ¡me alegro! veo que no soy el único en calificar a Vila-Matas como un autor cuyo obra está en pricipio dirigida a un público mayoritariamente juvenil ¡Y claro que lo está!

    Una obra que te facilita los descubrimientos de pólvora en cañones ajenos pero muy parecidos a los tuyos. De eso se trata, por encima. Abrazos.

  5. otro Juan dijo:

    Biennn Juan, como te gusta meneársela di que si, te entiendo aunque no lo apruebo, porque no me negarás que no hay donde incarle el cuchillo … a la chica del cuadro mi amigo lenny le pone un notable y me ha pedido que lo comente, (es un chico algo retraido).

  6. Anónimo dijo:

    a mi me mola, aunque tengo doce años

  7. Zote dijo:

    En mi humilde, humildísima opinión, opinión sin crédito alguno, completamente desechable, el señor Vila-Matas es mejor lector que escritor. Y eso que le debo. Me ha descubierto mundos.
    Otro Juan, creo que se te ha perdido alguna hache y alguna que otra tilde. Hay que ser más cuidadoso.
    La chica, qué decir de la chica, que ha tomado el sol con un colador, qué encanto.

  8. Otro Juan dijo:

    Perdona A-zote, pondré más cuidado a partir de ahora, lo que no yengo claro es lo de la hache … yo hubiera puesto (en el hipotético caso de saber escribir con correción) “j” , pero no quieras pedirle peras al olmo, has de aceptar el hecho de que tienes que compartir espacio con patanes como yo.
    Gracias apañao.

  9. Me, and you... dijo:

    Vila-Matas es, ante todo, un seductor cuando coge la pluma. Y a todos nos gusta que nos seduzcan.

  10. VD dijo:

    ¿El autor favorito de la juventud? ¿Tú realmente crees, alma cándida, que un pajarraco de treinta tacos va a tragarse 400 ó 500 páginas seguidas de un fulano loco podrido de literatura rayando con el jodido Walser o con el jodido Joyce? ¿O que en medio de una novela el maldito zumbado te endose, sin venir a puto cuento, un super diccionario del heavy-metal literario del siglo XX? Venga ya, Juanito, venga ya. Se llama lectura diagonal y es la única aportación a la literatura de nuestra generación de mierda.

    • julian bluff dijo:

      Vicente, lo siento, pero discrepo de lo que dices.

      Los favoritos de la juventud son obviamente Cristiano R., si eres del Madrid, o Messi, si eres del Barça; se está hablando aquí obviamente, y creo que se entiende, de la juventud con veleidades lectoras (en el mejor/peor, según, sentido de la palabra). Vila-Matas es su tipo y ellos son el target (probablemente espontáneo, sin ningún artificio por parte del autor) de Vila-Matas. Frases cortitas, borrachera de nombres, referencias cinematográficas, decadentismo existencial, ausencia de tesis, mensajes subliminales para iniciados, inacción… . O sea se, casi todo lo que le mola a la juventud con gafitas y flequillito (ellas y ellos). Y esto es así, Vicente; tú hazme caso… .

      • VD dijo:

        Puede ser pero no estoy de acuerdo con que en Matas haya ausencia de tesis. La hay, pero como en toda novela posmoderna no está tanto representada explícitamente como expresada de forma implícita (la disolución del sujeto y la identidad según la condición posmoderna en Pasavento, por ejemplo). No entiendo la popularidad de Matas porque a Ríos y Trapiello por ejemplo no los lee ni Dios. Y lo mismo ocurre con Bolaño, Gaddis, Borges, Pynchon o Foster Wallace. Lo de Franzen, Houellebecq, Delillo o J. Calvo se entiende. Son asequibles. Lo de los otros o hay gato encerrado o es que en España hay una generación de intelectuales menores de 40 de la puta polla y nadie se ha enterado. En fin…

  11. guillermohector@gmx.com dijo:

    Una crítica tan mala como mala es la novela.

    Vila-Matas es un impostor que no sabe escribir sin mentar referencias populares o a otros autores. Y últimamente ya ni se corta en los títulos. Debe de estar partiéndose de risa mientras cuenta billetes, pensando en cómo sigue engañando a la masa…

    • VD dijo:

      ¿Autores populares? Pocos escritores han favorecido como Vila-Matas la recepción en España de Gombrowicz, Walser, Roussel, Gracq, Jaggey y otros tantos. Lo siento, pero no comparto la crítica en absoluto, Guillermo. Cierto es que no es el oscuro Cela de Oficio ni el morisco Goytisolo de Reivindicación, pero Vila-Matas tiene personalidad. ¿Qué más se puede pedir?

  12. p. dijo:

    amigo julián bluff, ¿es ésta una “frase corta”?:

    “Y les guiaba también otra convicción: la de que a la historia del género épico le viene faltando desde hace años un nuevo capítulo, quizás el último, uno que sería verdaderamente épico y que incluiría a todos aquellos narradores que lucharon con un esfuerzo titánico contra toda forma de fingimiento o de impostura y cuya lucha tuvo siempre un evidente acento paradójico, pues quienes así combatieron fueron escritores que vivieron anegados hasta el cuello en el mundo de la ficción: artistas que buscaron el modo de decir o de aproximarse a la verdad a través de ella, a través de la ficción, logrando que al menos de esa tensión estilística surgieran las mayores aproximaciones a la verdad que se conocen hasta ahora” (Aire de Dylan, págs. 180-181)

    • VD dijo:

      Puto crack. Joer, ¿y algunos tenéis la moral de criticarlo? Yo no sé qué coño esperáis de un escritor. Que estaría cojonudo la presencia en sus novelas de una Ana Ozores o un Abel Sánchez, pues sí, pero no encajarían con la definición de literatura por la que Vila-Matas ha optado.

  13. julian bluff dijo:

    Es usted un polemista, amigo “p.” y bien está que lo sea. El tiempo que le ha llevado a usted encontrar esa oración?, algo que sólo usted conoce, será, en último término, el que vaya a arrojar un poco de luz sobre la cuestión suscitada. Al margen, la manera de ponerle colofón a la argumentación, la frase que “corre” (ve, esto es escribir) a partir de los puntos suspensivos, podría estar un poquitín más currada. A mi modesto juicio el autor podría haber salido un poco más airoso a la hora de barajar, y disponer en la última oración, el uso de “ficción” y “verdad”.

    Un fuerte abrazo.

  14. The Translator dijo:

    Poco scouting veo. Mucho refrito. Es siempre más sencillo hablar de aquello en lo que todos vamos estar de acuerdo, claro… ¿Pero la ficción era periferia o qué? Acólitos Anónimos, unidos, as usual.

  15. Agapito dijo:

    Critica benevolente para una mala novela… y van cuatro o cinco ya malas. Qué tiempos cuando Matas escribía bien y tenía algo que decir… desde que cambió de editorial, y antes si acaso, se repite, se repite… Antes me gustaba… ahora leo como di-vaga, se entretiene en naderías, se pierde, por momentos leves se encuentra… y uno suspira de aburrimiento.
    ¡Ay! Vila y Matas, quien te viera y quien te ve.
    No eres juvenil, simplemente te has aburguesado.

  16. C.D.G dijo:

    Seguid sentado cátedra.
    Yo seguiré Leyendo a Vila-Matas. Y a vosotros. Cómo soy.

  17. Pussychoptero dijo:

    Esfuerzo titánico, ojos como platos (una vez más), dixit Vila-matas…Todo lo que escribe Vila es de otros, y lo que es suyo son frases hechas. Como bien ha dicho alguien más arriba, Vila Matas es un lector listillo que aprovecha bien, con desparpajo, las ideas y frases de otros. Su prosa es cañí y zarrapastrosa, prosa del critino del País como diria Marsé, con anacolutos analcaloides y engorrosas reiteraciones, farfulleos, caídas de espanto, espantosas adjetivaciones. Redacta y piensa leve, es decir: se nota que Vila-Matas no es un tipo muy inteligente. El Lector mal-herido lo es, y se nota incluso en sus cagadas y exabruptos. No conozco a mal-herido (incluso me vetó un comentario), ni he leido una sola novela suya y estoy en las antipodas ideologicas de lo que es o quiere hacernos creer que es, pero seguro que sus novelas son mejores, más inteligentes, más esclarecedores que las del garbancero Matas. El talento se nota ya en las primeras frases de cambio. El fautor de Pasavento es incapaz de producir ideas propias, originales, sin caer en el pastiche atroz, cuando no en el ridiculo merecido. Sus devociones son mejores que él y él, honradamente, no lo oculta, lo que habla a su favor y en su contra uno tempore. Walser, escritor menor, es infinitamente más profundo que el trivial Matas. Walser se equivocó de siglo, pero Vila-matas acertó con el suyo. El mismo lo dice y lo tiene escrito. Yo robo con inteligencia, ha escrito en alguna parte. En literatura no existe el robo como delito. Se llama de otra manera, y no está penado con el trullo.

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