Sobre la belleza, de Zadie Smith

Enfrentar las ideas sobre la escritura de Zadie Smith con su propia escritura da pésimos resultados. Mejor hubiera hecho en quedarme con sus ensayitos y cambios de idea y sus fotos a lo Felucia Blow. Sobre la belleza es, ad portas, irritante; y luego es peor.

Ad portas, a las puertas, correrse a las puertas -chiste pederasta-; el paratexto. Pues un descojone, oiga.

Sobre la belleza. Título. Para mi querido Laird. Dedicatoria. Páginas 11-12: Agradecimientos. Primera frase de los agradecimientos: “Mi gratitud a mis primeros lectores, Nick Laird…” Último párrafo de los agradecimientos: “Sobre todo, doy las gracias a mi marido, a quien robo poesía para embellecer mi prosa. Es Nick el que sabe que “el tiempo es cómo inviertes en amor”, y por eso le dedico este libro, lo mismo que mi vida.”

Nos ha quedado claro, Zadie.

Pero ¡aún hay más! Después de 500 páginas de novela, viene… Nota de la autora. 500 páginas de novela, una solapa, una dedicatoria y 2 páginas de agradecimientos no son suficiente para Zadie. Aún tiene cosas que agradecer. Empieza: “Gracias a…” Y, en un momento dado, dice “Gracias a Faber and Faber por la autorización para extraer citas de los poemas Imperial y The last Saturday in Ulster, y también por la autorización para citar íntegramente el poema On Beauty. Los tres están extraídos de To a Fault, de Nick Laird. Gracias al propio Nick por permitir que este último poema sea atribuido a Claire.”

Hagamos recuento: Hola, soy Zadie, le dedico el libro a mi marido Nick una vez, y agradezco a mi marido una segunda vez que lo haya leído en primera instancia, y le agradezco por tercera vez que me enseñe a escribir bien con sus poemas, y le doy mi vida todita todas las veces que pueda. Ah, que se me olvidaba: le agradezo a mi marido por cuarta vez que le haya dicho a su editor que me deje a mí, su mujer, citar sus poemas, por mucho que sea hacerle una enorme publicidad a un poeta que no conoce ni su puta madre; y le agradezco en quinto lugar al propio Nick haberme dejado citar los poemas como yo quiera, y le agradezco en una sexta ocasión haber tirado de la cadena esta mañana, ya que estoy.

Nick, ciertamente -ver google- eres muy guapo. Yo también te agradezco, no sé, lo de la cadena.

Obviemos el hecho de que entre la solapa y la contracubierta se repite tres veces el adjetivo exuberante para definir la obra de Zadie Smith; y vayamos ya -ay- al libro.

Empieza con mails: horror y piedad. Saltémonos esos mails de mierda y vayamos a algo que pueda darnos tesituras más literarias. Pimer párrafo sustantivo de la novela:

“Howard Belsey señaló a Kiki Simmonds, su esposa americana, la parte relevante del e-mail que había impreso. Ella puso un codo a cada lado del papel e inclinó la cabeza, como solía hacer para concentrarse en la letra pequeña [?]. Howard se alejó hacia otro punto de la cocina, donde silbaba un hervidor [sic] de agua. Sólo esta nota aguda rompía el silencio. Su hija Zora, sentada en un taburete de espaldas a la habitación, con los auriculares puestos, miraba el televisor con gesto reverente. Levi [podemos dejar algún personaje para luego, Zadie, amor] Levi, el menor de los dos chicos, estaba al lado del padre, frente a los armarios [¡no me jodas! ¡frente a los armarios! estoy deseando saber lo que viene después]. Y entonces padre e hijo [qué emoción] iniciaron la coreografía del desayuno en muda armonía, pasándose la caja de cereales, intercambiando utensilios, llenando boles de una jarra de leche de porcelana rosa con borde amarillo… [fundamental: jarra de leche de porcelana rosa con borde amarillo]… La cocina miraba al este [me duermo]. Por las vidrieras [no, por favor, no] del jardín entraba el sol [ZZZzzzzzZzzZ] que, cruzando el arco que dividía la cocina, iluminaba la figura de Kiki leyendo sentada a la mesa del desayuno, con un frutero de cerámica portuguesa granate [¿?¿?¿?¿?] lleno de manzanas [!] ante sí. [no puedo más] A esa hora, el sol [¡el sol! ¿y el aire? ¿y las moscas? ¿y las paredes cómo eran?] el sol iba más allá de la mesa del desayuno [es lo que tiene la luz, tan madrugadora, Zadie, santa], atravesaba el pasillo [elipsis de tres líneas] el perro salchicha de la familia, tumbado estratégicamente, lo recibía.”

Sobre la belleza.

Exactamente, ¿sobre cuál?

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15 respuestas a Sobre la belleza, de Zadie Smith

  1. Anónimo dijo:

    Lo que hará algún día insoportable la lectura de muchos libros actuales de amena literatura es el cúmulo de detalles insignificantes e impertinentes que en ellos advertimos. “Pepe Ricote –es un ejemplo- había llegado a los Cuatro Caminos en el tranvía de Chamberí a Hortaleza, como pudo llegar en el no menos frecuente tranvía de Chamberí por Fuencarral, que había salido siete minutos antes de la Puerta del Sol.” Al hombre que llena de párrafos semejantes más de trescientas páginas solemos llamar: novelista.

    Antonio Machado, 1937

  2. Rubén León dijo:

    Recuerdo que compré este libro y lo regalé poco después porque cierto escritor me dijo que no tenía muy buena pinta. Gracias, Señor, por apiadarte de tu siervo.

  3. jonan dijo:

    La verdad, a mí Nick Laird no me parece tan guapo. es más, me parece que el elemento sexy de la pareja es Zadie Smith… y no solo porque yo sea un hombre heterosexual y por tanto, un cerdo salido, que también…
    Así que solo queda hacer una suposición: Nick laird tiene una tranca de caballo. O Zadie Smith está buena, pero es tonta.

  4. Rudo dijo:

    ¿Qué es esa puta publicidad después del texto?

    Me cago en la leche, Juan, no me jodas.

  5. julian bluff dijo:

    No puedo estar más de acuerdo con tu crítica. Es una crítica muy escueta: el comienzo de la novela es IRRITANTE. A mi también me pareció lo mismo. Justo utilicé esa palabra cuando me dirigí a m mujer, que me la había recomedado. Luego se pone peor, un catálogo de pijsimo posh-indie-caribean-buenrollista, que a mi no me hizo ni puta gracia. Aquí en el foro -porque toda españa no deja en el fondo que ser sino el foro de los huevos mal que a mi me pese- la han calificado de sucesora de David Lodge. ¡JAAAAAAAAAAAAA!. Leánse “carente

  6. alasdeoso dijo:

    hay una máxima de Thoreau que después de reírme por este post, me parece, cobra fuerza y validez: “Lee los buenos libros primero, lo más seguro es que no alcances a leerlos todos”. Es decir, está bien reírse y burlarse de los libros malos o mediocres, que deben ser el 90% o 95% de los libros que hay en el mundo. pero, cabe preguntarse, si en vez de estar abocado a esa, a la larga, irritante labor, ¿no deberíamos mejor estar leyendo a los grandes autores del mundo?

    • D. dijo:

      No podría haberlo dicho mejor, querido. A veces uno tiene la sensación, desagradable, sin duda, de que Juan no pierde la oportunidad de malgastar su talento como lector y como crítico, y se pregunta, sin menoscabo de la habilidad literaria de nuestro amigo, dónde están Sebald, Walser, Malaparte, Bodor, Celine, von Kleist y muchos otros, dónde están en su cabeza, digo, en las estanterías y pasillos de estanterías de su cabeza, y por qué no merecen un triste post o una referencia o un ataque, y por qué sí lo merecen, por decir algo, Zadie Smith, Iván nosequé o Antonio nosecuanto, algo que trastorna y deja sin habla y que, en el peor de los casos, invita a marcharse y hacer tonterías, como inaugurar un blog, buscarse un trabajo o terminar la carrera.

      • Metal Master dijo:

        No, por favor, Juan hablando de Sebald otra vez no… ¿No es tremendamente divertido leer ese párrafo de Sexy Zadie con las anotaciones de Malherido? ¿No nos sale tremendamente barato no comprar esos libros? Pedazo de párrafo, pedazo de muestra de cómo dormir la frase hasta caer muerta.
        Además, que yo recuerde, Malherido ha hablado mil veces de clásicos, desde Shakespeare hasta Delibes (sic) Muy muy divertidas y reveladoras aquellas cartas de don Miguel a su editor.

  7. M dijo:

    Estoy escribiendo un wordpress sobre humor, denunciando las irregularidades en mi oficna, te invito a leerlo

    http://pasaenlaoficina.wordpress.com/

  8. VD dijo:

    Como las francesas, na. Marie de France, Labé, la Staël, Sand, Rachilde, Nin, Sarraute, Beauvoir, Nothomb, y las de los saloncitos parisién patatillas con calzas, libritos y ligas que me dejo en el tintero.

    Zadie Smith, Toni Morrison, bragatelas. La negra definitiva se llama Alice Walker con sus cartitas al jodido-Dios-que-estás-en-los-cielos.

  9. Admirable. Usamos el mismo formato de crítica acompasada. http://alvaronaira.wordpress.com/2012/01/14/el-negrito-del-africa-tropical/
    Taquiones, porque es obvio que a mí no me has leído: a mí no me lee ni dios.
    Salud.

  10. Anónima dijo:

    ¡Anda! No sabía que Zadie Smith escribiera en español.

  11. No es grave que sea tan mala. Al fin y al cabo, sólo un escritor cada 5.000-6.000 merece el trabajo de conseguir el libro y leerlo. Lo que es llamativo es 1) las buenas críticas que al parecer recibe en Gran Bretaña, un pais donde imagino que la cantidad de ineptos será semejante a la que actúa por aquí y 2) la gran cantidad de lectores a los que esta no-escritora parece gustar. Eso nos lleva directamente a reflexiones contrarias a la democracia que boy (¿lo captáis?) a tener la gentileza de omitir.

  12. Maria dijo:

    Lo que más me ha gustado cuando he leído vuestros comentarios ha sido el fundamento de vuestras críticas…
    ¿Esa es la capacidad que tenéis para emitir una opinión crítica?. ¡Qué pobreza!.
    Es la primera vez que he consultado este blog (tras encontrarlo de casualidad) y no creo que repita.
    Por cierto:
    Jonan: triste, triste, triste. ¿De verdad lees?, lo dudo muchísimo. Es imposible que la boca de una persona con la mente cultivada vomite esos comentarios.
    Mal-herido: mi gran sorpresa ha sido descubrir una opinión sobre un libro por la dedicatoria y los agradecimientos.

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