La amante de Wittgenstein, de David Markson

Obra maestra. Todas las proposiciones valen lo mismo. Una mierda de libro.

Toma como plantilla el Tractatus. No toma como plantilla el Tractatus. Obra maestra.

Basura.

Malherido es igual. Obra maestral, basuril, todas las proposiciones valen lo mismo. Proust es una mierda. George Steiner, Presencias reales. Era de noche, llovía. No era de noche, no llovía. Beckett es una mierda. La misma.

¿Qué relación hay entre lo que se dice y la verdad? Obra maestra, verdad; mierda de libro, mentira. Qué coñazo si después de cada frase hubiéramos de avisar de sus intenciones. Cómeme la polla: ¡era broma! Hitler mola: ¡que no! Pago yo: ¡era un decir!

Todo es un decir. De lo que no se cobra es mejor callar.

Desearía que esta última frase tuviera algún sentido, ya que, desde luego, estuvo a punto de impresionarme durante unos instantes.

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10 respuestas a La amante de Wittgenstein, de David Markson

  1. The Translator dijo:

    El verdadero significado de las palabras no está en el diccionario (obvio), sino en el uso al que las sometes, qué objetivo buscas al pronunciarlas. Digo perra. ¿Qué coño querría decir yo con perra? ¿Hablo de la moneda, de la zorra, de la hembra del can? Si desconozco el contexto, todo es un decir. Para averiguar qué significa tu crítica, debo primero averiguar con qué objetivo fue escrita. Pero todo esto no sé si surge del Tractatus sino del segundo Wittgenstein. No sé si es el caso y ni si aplica aquí. Por otro lado, no veo objeción alguna en seguir esta máxima y aplicarla a la crítica de todo cuanto pueda decirse acerca de lo que fuera.

    Nota aclaratoria acerca del uso: con mi comentario apunto a echar luz sobre una idea del segundo Wittgenstein que podría resultar útil a la crítica.

  2. The Translator dijo:

    El verdadero significado de las palabras no está en el diccionario (obvio), sino en el uso al que las sometes, qué objetivo buscas al pronunciarlas. Digo perra. ¿Qué coño querría decir yo con perra? ¿Hablo de la moneda, de la zorra, de la hembra del can? Si desconozco el contexto, todo es un decir. Para averiguar qué significa tu crítica, debo primero averiguar con qué objetivo fue escrita. Pero todo esto no sé si surge del Tractatus sino del segundo Wittgenstein. No sé si es el caso y ni si aplica aquí. Por otro lado, no veo objeción alguna en seguir esta máxima y aplicarla a la crítica de todo cuanto pueda decirse acerca de lo que fuera.

    Nota aclaratoria sobre el uso: mi comentario apunta a echar luz sobre una idea del segundo Wittgenstein que podría resultar útil a la crítica.

    • The Translator dijo:

      Perdón. No me gusta repetir. En este caso lo hice porque se trata de un asunto filosófico de gran complejidad.

  3. Todos los griegos (excepto Eurípides, claro) dijo:

    Una excelente entrada. Toda la razón. Desde luego, si nos hubieses preguntado, te hubiésemos prevenido de leer un libro de algún charlatán que habla de Wittgenstein, de quien somos fanes, pero…

  4. julian bluff dijo:

    Triste, pero eso es lo que hay, Juan. Este comentario, que paso a hacer, es sin duda al que con una mayor frecuencia he recurrido en mis intervenciones en internet (Vanbrugh, Lansky, La Patrulla, Tongoy, este, tu blog; acabo de hacerlo, concretamente esta semana, en el de Vincent Diable)

    en España hay que estar constantemente significando lo obvio. Paragoneando a McCarthy diríamos que “no es país para irónicos”. Excepcionalmente, solo por pleitesía, los soberbios toleran la ironía.

    Si escribes con ironía, y no se puede ni se debe escribir de otra manera, te va a tocar, si pretendes que te quieran, estar facilitando continuamente explicaciones. Incluso a los que no se lo merecen.

    Un abrazo, Juan. Y a seguir con dios.

  5. VD dijo:

    Y el terroncillo idealista después de ser pisoteado por el ganado y convertido en guijarro pragmático sentencia en pentámetros yámbicos: en la escritura no hay nada desinteresado. Ahí queda.

  6. Capi Pollo dijo:

    Desearía que esta última frase tuviera algún sentido
    Desearía que esta última frase tuviera algún sentid
    Desearía que esta última frase tuviera algún senti
    Desearía que esta última frase tuviera algún sent
    Desearía que esta última frase tuviera algún sen
    Desearía que esta última frase tuviera algún se
    Desearía que esta última frase tuviera algún s
    Desearía que esta última frase tuviera algún
    Desearía que esta última frase tuviera algú
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    Desearía que esta última frase tuviera
    Desearía que esta última frase tuvier
    Desearía que esta última frase tuvie
    Desearía que esta última frase tuvi
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    Desearía que esta última frase tu
    Desearía que esta última frase t
    Desearía que esta última frase
    Desearía que esta última fras
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    Desearía que esta últim
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    Dese
    Des
    De
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  7. getulio roncesvalles dijo:

    estás alcanzando el punto zen de la experiencia literaria

  8. El odio, emoción, sentimiento o actitud individual de repulsión, aversión o ánimo hostil que puede alcanzar la beligerancia destructiva, es rígido, intolerante y corto en la formación de su razonamiento, tiende a cosificarse socialmente en entornos colectivos por contagio dando fruto a fenómenos de retirada y aislamiento del suceso o individuo (discriminación, aislamiento, etc) o bien de ataque que tiende a ser desproporcionado en la correlación de fuerza y número (acoso, linchamiento, etc).

    El odio se proyecta con extraordinaria profusión y hostilidad en internet, principalmente en forma de comentario anónimo, de avatar anónimo o identidad suplantada, habitualmente respondiendo a esta coartada de anonimidad. Sin embargo, su fenómeno colectivo facilita en muchas ocasiones la adherencia de perfiles que toleran el acceso público a su identidad. Se produce aquí una gran confusión, con estos perfiles, sobre estos perfiles, al reproducir la misma conducta violenta desde un reconocimiento público (discriminación, aislamiento, acoso, linchamiento, etc). La conducta reproducida por el grupo que responde a la misma hostilidad y violencia pierde parte de su análisis crítico previo al hallarse instalada y aprobada mediante el uso de conexiones sociales que refuerzan el contenido violento de la propia conducta del grupo al concederle una corporeidad grupal, una naturaleza común fácilmente reconocible, la identidad colectiva.

    En definitiva, que sois todos lo mismo, anónimos y panfletados, pero tú el que más, o no, más bien no, mira no, tú en realidad, lamento desengañarte, si has sido acosado por un motivo, toda esta convocatoria espontánea que se ha repetido tantas veces de lo que tú denominas miseria y escoria social, en el caso de que se haya producido como tan masiva aludes únicamente lo habrá sido por la facilidad de tu acceso, eres un blanco fácil sencillamente, imagen pública y ánimo provocón, si hay un responsable eres tú, porque a pesar de no haber aprendido a gestionar tu imagen como cualquier Paloma San Basilio o María Dolores Pradera, imágenes públicas cotizadas y de bien, en definitiva nada te distingue del resto, escritor de sonajero, tan narcisista, tan egoísta, tan feo y mal amante como todo hijo de vecino, depravado sólo como cualquier mediocre porque hasta para depravarse hace falta valor, y tan tú como cualquier tú cuando alguien cualquiera se dirige a ti; es cierto que tal vez que tengas algo más interiorizado ese tú, con más énfasis, como esa mentira que se repite mil veces y tal, porque a ti se dirigen muchas más veces que a cualquier otra persona de la calle y para tantas cosas ridículas, como este comentario, por ejemplo, vomitar mierda, toda la frustración, la cólera contenida, alguna forma de protervidad malentendida que es en definitiva con lo que disfrutas, lo que se infiere, lo que se sabe, porque a un provocador, malhumor y tal a no ser que hablemos de los de abajo, los de siempre, los irreductibles, inagotables al desaliento de la repetición de la fórmula hasta el extremo más grotesco, los mismos mastuerzos que quién sabe de sus conductas en clase en sus etapas de impúber porque lo cierto es que a ésta no han faltado ni un día, aunque sea siempre la misma, como parroquianos por jugar con otro símil de una taberna fantástica de esperpentos y monstruos, descastados y miserables, con su retrasado mental, su delincuente y su maricón de rigor esperando turno junto a la puerta del váter a que pase el siguiente, ¡ay, pandilla de pobres almas! qué penita dan, lamiéndote el culo en busca de la galletita, del comentario del amo, de una caricia, lo que sea, cariño, un poco de cariño, si es que estamos todos tan solicos, con tal de llamar tu atención, un poquico de atención y aunque eso no sea feo, ni horroroso, ni tan monstruoso, sus caricas de angustia contraídas, sus cuerpos inventados por un contador de cuentos eslavo, esa desproporción en los gestos y en los andares y en la forma de expresarse, es la sumisión a la autoridad lo que realmente da pavor, ese arrejuntarse todos junticos a la lumbre que más calienta bajo el manto sombrío de tu figura severa, con esa fe enfermiza de que el maltrato y las ideas extremas son la mejor solución a esta corrupción que entienden es la vida. Puede que se interprete como una lectura superficial, tendenciosa o directamente incoherente, qué suerte que me la sude.

    Mira otro de tu especie, en el caso de que — [censurado por el robot]

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