Piel roja, de Juan Gracia Armendáriz

Me da que hay un escritor, un tipo, un tipo de escritor, uno múltiple, que es aplicado abnegado consecuente leído culto seriote escolar (aquí una coma) de provincias y con premios en provincias que nunca se ve citado entre los autores principales porque apenas publica más allá de su provincia sus aplicados etc libros que son, en definitiva, calistenia. Y me da que alguno de estos escritores negados por la musas, por el AlgoqueDecir, de pronto tienen AlgoqueDecir y se transforman, empujados por la vida, en escritores de verdad.

Me da -leyendo Piel Roja, y su paratexto- que Juan Gracia Armendáriz es uno de ellos.

JGA lo tenía todo para no contar: es de Pamplona. Es profesor universitario. No le gusta Bolaño y le gusta Benet. Se curra la prosa. No tenía nada más que decir que eso -en realidad, no, luego digo-. Pero una enfermedad que -dos libros después- sigo sin tener clara, aparte de lo renal, le movió la mano hacia el diario, y después de ese del Hombre pálido ha continuado -y acabado, dicen, una pena- con este Piel roja la narración hospitalaria, crudelísima y pamplonica de una convalecencia.

El libro, en su tono ganador de derrotas, me recuerda primeramente el Mortal y rosa de Francisco Umbral; o sea, es un libro desolador y lírico y, en cierta forma, displicente. Estos autores con grandes desgracias en su haber -grandes desgracias que tiene cualquiera, pero no cualquier escritor- no están para gilipolleces o segunda ediciones, o premios, o, siquiera, lectores; el libro, Piel roja, en este sentido, como Mortal y rosa, va por su cuenta.

“Me cansa la escritura seca y elemental de algunos de mis contemporáneos”, nos confiesa el autor en un momento dado; sabedor de que su prosa -un poco pulcra de oídas- es mejor. Pero de lo que quizá no es consciente el autor es de que también es mejor el punto desde el cual escribe, la enfermedad, la sangre, la postración, pues dada esa primera cuchillada a la intimidad, dado el hombre al libro, todo lo que escribe a partir de ahí nos interesa mucho más, como sus lecturas, sus opiniones políticas o sus discos favoritos. Su desprecio por los blogs literarios. Sus vivencias terroristas. Cualquier cosa.

Ese hombre que tocamos, pálido o enrojecido, un poco recreativo de dolores mayúsculos, redime al escritor correctito y provincial de su destino de relleno; y es que Diario de un hombre pálido y Piel roja son, a todos los efectos, libros principales.

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8 respuestas a Piel roja, de Juan Gracia Armendáriz

  1. Y además, qué bonito edita Demipage. Yo creo que gracias a lo bonito de Demipage se ha curado ya.
    Oye, [***], ojalá algún día te me publiques algo por esta línea, menos novelada y menos ficcional, porque ahí sí le das.

    Un abrazo.

  2. VD dijo:

    Las provincias molan: a) no te enteras de nada; b) no te enteras de nada; c) no te enteras de nada. Ni presentaciones de libros, ni Casas encendidas, ni entrevistas, ni ferias, ni conferencias, ni hostias. Tú, tus libros y aire. Luego te abres in blog y la jodes.

    Habrá que leer a este piel roja. Lo de que sea profe el la Uni ya no me convence tanto. Manías personales.

    • Juan Carlos Márquez dijo:

      A mí me está gustando mucho, como me gustaron “Diario del hombre pálido” y “La línea Plimsoll”, las otras dos que componen lo que su autor denomina “Trilogía del dolor”.

  3. Anónimo dijo:

    Hey Mal-herido… te paso el ‘dato’: hay un escritor peruano BUENÍSIMO: Diego Trelles Paz. Su novela última, “Bioy”, acaba de ganar el Premio Casavella 2012. La edita Destino. Es un Vargas Llosa desatado… como en sus mejores momentos. “Bioy”, no apta para ‘espíritus sensibles’…

  4. Capi Pollo dijo:

    Lo de Armendáriz es menos Mortal y rosa y más La ánimas del purgatorio, en mi plebeya opinión.

    LOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOP

  5. JoseLillo dijo:

    Escribo aquí y ahora porque meses atrás no había leído SUBMUNDO.- Y acabo de leer tu opinión sobre la novela.- Necesitás saber que una novela nunca tiene páginas “añadidas”, o le sobran.- Si eso ocurriera, sería, claro, un cuento.- Por eso, Borges no escribió novelas, según decía.- Le cansaba, decía, como a vos leerlas, por lo menos, esta de DeLillo.-

  6. Julián dijo:

    (Un inciso: el anónimo pichafloja y pajillero de los comentarios anteriores, el que se corre con sólo pensar en Thomas Bernhard, delira. Pues eso.)

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