Reanudación, de Alain Robbe-Grillet

Aquí, pues, reanudo, y resumo. Esta es la novela postrera del maestrillo francés de las descripciones pormenorizadas de interior: Alain Robbe-Gillet ha pasado a la historia de la literatura (o sea, a nada) como cofundador y cocotte de una novelística del objeto que aproximaba literatura e inventario, relato y retal, los escrito y lo registrado. Reanudación (2001) es estupendamente intelectual, compleja por puro ocio y sexy en el medio.

Como una versión de Una noche de invierno un viajero llevaba a cabo por un químico despeinado: así esto.

Tenemos a un protagonista que cambia de nombre y de pasaporte, y de país, y de cama, y de punto de vista, y de tiempo verbal, y de abrigo, cada tantas páginas; una trama espionajera de raigambre cinematográfica -la novela se lee en blanco y negro-; unos motivos tan literarios como usuales: el doble o el gemelo, la identidad, Edipo, una putita. Y tenemos un gran estilo, lento, enjoyado, perspicazmente gélido. Hay unas veinte páginas de tortura de una adolescente (la “putita”, sic) en la mejor tradición de torturar putitas adolescentes, desde Sade. Ningún intelectual cerradito que se precie elude las imaginerías púberes entre tratado de filosofía y tratado de filosofía, por relajar.

Una novela exquisita, tonta, entretenida, como un Eduardo Mendoza haciendo mejor los crucigramas.

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Una respuesta a Reanudación, de Alain Robbe-Grillet

  1. VD dijo:

    Crucigramas, tú lo has dicho. Mejor los de Cortázar, pero para gustos, colores.

    Si hay Justines y Juilettes merece la pena entonces.

    No sé por qué pero para conseguir libros traducidos de este fulano en las provincias a veces te vuelves loco. Y no está la economía para dejarse casi veinte pavos en un Grillete de herejes.

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