Reflejos en el ojo de un hombre, de Nancy Huston

En las reflexiones de Arthur Schopenhauer sobre sexo, publicadas en España con títulos como Del amor, Sobre el amor, El amor y otras pasiones, El arte del amor y otros disparates, se dice que a un hombre le gusta una mujer con tetas grandes porque sotové la lactancia de su prole, con caderas anchas también en vistas de la prole, bellas porque los hijos saldrán bellos y sanas y jóvenes por lo mismo; a las mujeres, dice Schopenhauer en el siglo XIX, por la tarde, les gustan los tíos fuertes porque así las defenderán y defenderán la progenie y si son buenos mozos los mocosos saldrán buenos mozos y mozas, y así; se dice, también, que la infidelidad femenina es más grave que la infidelidad masculina, porque el hombre está programado para follarse a todas las mujeres del barrio, mientras que la mujer está programada para follarse sólo al que puede retener. Se dicen más cosas, pero ahora no me acuerdo.

2013. Galaxia Gutenberg publica Reflejos en el ojo de un hombre, de Nancy Huston, donde se afirman exactamente las mismas cosas. La obra está escrita originalmente en francés.

El discurso de Huston, escrito para un público tonto (para feministas), viene a retrotraer el debate sobre la sexualidad a sus comienzos, algo no exento de interés. Dice Huston -y es de sentido común- que la “teoría de género”, amén de todas las demás teorías amontonadas durante el siglo XX sobre estos asuntos, ha tapado obliterado asfixiado hasta tal punto las obviedades del erotismo que, para ella, decir ahora mismo que buena parte de nuestro comportamiento social viene determinada por el instinto de reproducción le parece prácticamente una revelación. De ahí, lo de ser un libro para tontos. Para tontos que se creen muy listos. Cualquier camionero, cualquier muchacha de barrio, sabe que la cosa es sencilla y va de tías buenas dejando alelados a los hombres con sus tetitas y sus muslámenes y de hombres que no follan pero que si ganan el Tour de Francia no dan abasto para tantos requerimientos. Lo primero que hizo Bukowski cuando se hizo famoso fue follar con seis mujeres al mismo tiempo.

Huston señala que un buen número de mujeres cultivadas y airadas, vueltas feministas y por tanto muy insistentes, como ella misma lo fue hace décadas, han asumido hasta tal punto el dogma de que todo es social o cultural que se han olvidado del subtexto natural y de cómo los hombres son así, mayormente, porque no pueden ser de otra manera.

Su ensayo se centra por tanto en ese ser así de los hombres, ese volverse tontitos por un culo o unos tacones, dando a entender que los pobriños no pueden evitarlo y que, por ello, y por más cosas, hombres y mujeres no son iguales ni mucho menos.

Este ensayo es de esos ensayos modernos y deficientes donde uno (una) tiene una idea (una) y luego hay que rellenar por las dos caras la ocurrencia para que te acaben traduciendo en España. El relleno aquí es citar muchos libros y películas y sabiondos, y meter biografía propia (en segunda persona) y biografías de mujeres que sufrieron la tiranía de estar muy buenas o de ser liberadas o de acabar de putas: Marilyn Monroe, Anais Nin, Jean Seberg, Nelly Arcan.

El libro es furiosamente anti-prostitución.

Algunas citas llamativas:

La elección de la pareja (…) sigue realizándose a la vieja usanza: mujeres lo más jóvenes y guapas posible, y hombres lo más ricos, fuertes y fiables posible. Estos comportamientos no sólo se mantienen sino que dejan su firma, es decir, poseen una firma genética. Los libertinos y los queers se parecen más de lo que creen a los curas y a las monjas. Todos estos anti-breeders (los que se oponen al engendramiento) se empeñan en oponerse a la biología, en burlarse de la programación genética. No hay problema. Pueden divertirse como prefieran, tanto con la abstinencia como con el fist-fuccking. A la especie no le importa, porque los que se burlan de ella desaparecen sin dejar rastro.

La teoría de género no es sólo elitista. Es también irresponsable.

A la mayoría de los hombres (…) les gustan los contactos sexuales impersonales, el placer por el placer, la variedad por la variedad. No se sienten demasiado implicados ni conmovidos, por una sencilla razón que nunca se menciona, a saber, que su cuerpo no puede llevar un niño.

Las mujeres occidentales, a las que no se obliga a llevar uniforme ni chador, son “libres” de vestirse como deseen y no se privan de ello. Sagradas criaturas salen por la noche con ropa que les ha costado una fortuna, que han tardado horas en preparar y cuyo claro y casi exclusivo objetivo (sin contar el de mostrarse ante las demás mujeres, sus rivales) es atraer la mirada y alimentar el deseo de los hombres provocarlos, excitarlos, hacerles girar la cabeza, sumirlos en un estado de deseo-delirio para sacarles algo. ¿Qué ha provocado este espectacular cambio en el aspecto y el comportamiento de las chicas? Siempre se habla del impacto de la publicidad, de la estrellas de cine, de las revistas femeninas, pero hay otro factor importante que apenas se menciona: la píldora.

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9 respuestas a Reflejos en el ojo de un hombre, de Nancy Huston

  1. Dr. Diable dijo:

    Lo de la píldora recuerda a la gran Jenny de The Dying Animal de Roth. De todas formas no entiendo estas gilipolleces, tanto si las escribe Schopenhauer (el libro es para limpiarse el culo en un mal día) como si las escribe la Solanas (palomitas y risas). Hombres, mujeres, heteros, gays, si es la misma mierda. Unos dentro, otros fuera, por delante, por detrás, pero las pelotas siguen estando ahí. Los hombres pensamos con la polla, claro que sí; pero las mujeres, aun pensando más con el cerebro (algunas), acaban siendo esclavas de sus instintos. Ya me contarás cómo cojones tíos tan feos como Fernando Alonso o Khedira acaban con tremendas Afroditas. Tetas, dinero, al final, si algo tenemos en común es que el ser humano utiliza el sexo para satisfacer su instinto de depredación. La verdad, si es que existe, se llama Hobbes y se llama Conrad. Lo demás es hablar por hablar.

  2. Dr. Diable dijo:

    Por cierto, tiene unos ojos preciosos la chica de la foto. No puedes apartar la vista de ellos.

  3. Jonan dijo:

    ¡Bueno, esto ya es otra cosa! Vuelve lo más interesante de este blog, con diferencia. Sigue así, Juanito

  4. Zote dijo:

    ¡Ya era hora! Arriscada la chica, mola.

  5. chapulín colorado dijo:

    cómo se pueden decir tantas tonterías tan mal escritas en tan pocas líneas… escribes para el orto, chico…

  6. LaFunks dijo:

    Qué tipeja tan reaccionaria. Tengo noticias para la autora: a los queersy anti-breeders nos la suda la especie y la supuesta inmortalidad que supone la propagación de nuestros genes.

  7. Dr. Strangelove dijo:

    LaFunks, además de que la autora debe pensar que las ideas se transmiten genéticamente. El párrafo entero es una capullada, pero se debió sentir muy lista cuando lo escribió: que lo disfrute.

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