El dinero y las palabras + La edición sin editores, de André Schiffrin

Ediciones Península publicó hace un par de años, en un solo volumen, dos breves ensayos de André Schiffrin sobre el sector editorial, La edición sin editores y El dinero y las palabras. El dinero y las palabras es la continuación de La edición sin editores, motivo por el cual en este libro lo sitúan antes. Y antes del libro que va después, sitúan un prólogo que, al cabo, te enteras de que no es de los editores -pues no va firmado- sino del propio autor.

Si atendemos lo primero de todo a la solapa, nos enteramos de que Schiffrin es “uno de los editores más prestigiosos del mundo”. Desde que cumplí doce años, me golpeo la cabeza contra la pared cada vez que leo una frase así. Es el único modo de no creérmela inmediatamente. Uno se lo cree todo, mayormente si viene en una solapa o en una faja. Vendido a 23 países, basado en hechos reales, un fenómeno social en Brasil… Cualquier cosa da por buena el lector crédulo, bueno.

Como soy lógico, aburrido, me salto 130 páginas y empiezo por el principio del discurso de Schiffrin, colocado, va dicho, al final del libro, ese La edición sin editores. En él nos cuenta su vida y cómo va la cosa del libro, año 1999. Su vida es que su padre creó Los libros de la Pleiade, posteriormente incorporados al sello Gallimard. Su vida es emigrar sobre emigrar y acabar en Nueva York, donde otro, Kurt Wolff, funda Phanteon Books, a la que el padre de André se suma, mientras que Wolff se resta, se va a Suiza. El patriarca Schiffrin muere cuando su hijo André cuenta 15 años, y es a los 26 cuando los de Phanteon Books lo llaman para ver si quiere trabajar con ellos. Afirma el autor que el despacho de su padre en Phanteon Books había sido conservado intacto en honor a su larga labor en el sello.

Quizir: André Schiffrin, como “editor más prestigioso del mundo (uno)”, acumulaba méritos editoriales ya antes de saber lo que era una imprenta.

Quizir: cuando escuchas Kurt Wolff, no necesitas saber que es un editor “prestigioso”, porque es Kurt Wolff, el tipo que editó las obras de Kafka originalmente. Esto lo sabe cualquiera.

Al margen de estas cautelas, de estos contextos demoledores, tenemos que André Schiffrin escribe muy bien y muy gélido, como una máquina de triturar datos y dar cuchilladas. Su tesis es de las simples: las grandes editoriales sólo quieren vender, de modo que publican best sellers embrutecedores y, cuando compran sellos literarios de calidad, los desmantelan y vuelven tenderete de thrillers, zombies y “libros malsanos”. La visión del autor sobre la edición se me hace bastante moralista, como, digamos, de no publicar a un Henry Miller et alia, que son “indecentes”.

A Schiffrin el que le cae muy mal es Rupert Murdoch. También tiene palabras muy agrias para Random House, RCA, Planeta o Berstelman -nota: seguramente varias o todas las empresas citadas son la misma y yo no me he enterado-.

Cuando Schiffrin decide abrir su propia editorial independiente, lejos ya de Phanteon -adquirida por Random House- necesita reunir 1 millón de dólares para empezar. En España, con 5.000 euros ya montas un sello de vanguardia.

Su nuevo sello publica libros de calidad tan indiscutible como Freud para principiantes, Marx para principiantes o Lies my teacher told me: everything your american history texbook got wrong. Es una pena que no sean traducidos en España por editoriales prestigiosas.

La edición sin editores está lleno de números y marcas y movimientos agresivos donde alguien pierde o gana decenas de millones de euros cambiando de lugar una empresa. El anecdotario estadounidense siempre es de provecho para el lector español -ya vimos algo de esto en el libro de Korda, nosequé de editar-.

Luego El dinero y las palabras es un aburrimiento y habla de Francia. El mundo editorial francés no interesa a nadie fuera de determinados cafés. Repite datos, ideas y vaticinios dados en La edición sin editores; su pesimismo (2010) ha aumentado y así nos lo hace saber el nudo de su corbata.

En conjunto, un fiable testimonio de primera mano sobre un sector industrial que aún tiene que llegar a mañana.

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Una respuesta a El dinero y las palabras + La edición sin editores, de André Schiffrin

  1. Mr. Toomey dijo:

    Random House pertence al grupo Berstelman (si es que no se ha fusionado ya con Penguin), RCA como tal ya no existe, sólo queda el “nombre comercial”, Planeta pertence al grupo Planeta, los de La Razón y la Sexta, entre otras muchas lindezas.

    Y el libro este parece un tostonaco de aúpa.

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