Bélgica, de Chantal Maillard

¿Hay un exceso de yo en el yo? Existe ese yo instrumental, para hablar de los otros, de las cosas de la vida, y existe un yo diseccionable, para hablar de todo, para pasar el universo por el tamiz del propio punto desde el que se vive; existe la novela y la poesía, vamos; y existe, ay, ese yo dominical, despacho íntimo de asuntos cotidianos, los gastos fijos del vivir, ese yo insoportable.

Chantal Maillard tiene unos poemarios buenos por ahí, tal que Husos y tal que Matar a Platón, y luego tiene esto, este diario, esta retahíla de sus cosas y sus fotos y sus citas propias. No lo pude sufrir.

Arrancaba, durante veinte páginas, ya digo, citándose a sí misma, un diario previo que tiene, en letra menuda, las citas, y márgenes más estrechos: qué pudor da verlo, amigos.

Así que, al hojeo, el libro no era para mí, que soy más del yo que no se da importancia. La gente cree que se puede contar en libro y que los demás tenemos que leerlo.

Así, por abultar post, me quedo en solapa, con la solapa, para la solapa me quedé. Dice, de CH. M., la solapa: “filósofa y poeta”. O: “Es filósofa y poeta”. Luis Roldán era ingeniero de caminos y canales y puertos porque lo decía él. Pues, esto, lo mismo. Filósofa. Hay que tener muy claro el mundo para decirse filósofa. He estado toda la noche verbalizando esa palabra: filósofa. Y luego he estado toda la mañana recitando en alto “filósofa y poeta”, filósofa, poeta, filósofa, poeta, como dudoso yo de qué coño digo por los aires. Y me dije: “¡Filósofa y poetisa!”; y me dije: “Filósofa y poeto”; y más “Filósofo y poetiso”. Era como que me confundía el género mixto del “filósofa y poeta”, casi como decir “jueza y atleta”, o “arquitecta y cantante”: todo muy estrambótico de suyo.

Y eso.

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2 respuestas a Bélgica, de Chantal Maillard

  1. Srta. Swing dijo:

    No tengo el gusto de haber leído ese diario. Sin embargo, antes de ironizar sobre si es filósofa o no, debería usted leer joyas que se aproximan a la estética hindú, como El crimen perfecto o Rasa. La labor de Chantal Maillard aquí y la que versa sobre María Zambrano es incontestable. Una labor de filosofía; su oficio, sí. ¿Poco que decir? ¿Misoginia? Un post facilón

  2. Manel dijo:

    Como definición de uno mismo me gusta más la de Bolaño: “poeta y vago”. Saludos.

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