Me hallará la muerte, de Juan Manuel de Prada

Juan Manuel de Prada, años 90, fue fruto de la férula y la disciplina, el inspector que enviaba el Altísimo para ordenar adolescencias, desmandadas literariamente a partir de José Ángel Mañas, pues parecía que todos los chavales podían escribir y tocaba dar aviso de que sólo podía escribir el que se supiera al dedillo los diccionarios.

Años 90, ya digo; qué años. Autores imberbes y muchachas sin canas poblaban los catálogos de las grandes editoriales, salían en Destino cuando Destino aún era un lugar donde salir, un sello emanador, Pedro Maestre y todo eso, con tirachinas y cuerpos celestes, Lucía Etxebarria también. Y Juan Bonilla por aquí y Espido Freire por allá. Había que ganar el premio Planeta antes de cumplir los 24.

De Prada lo ganó con… qué, ¿veintiocho?, cincuenta millones de pesetas, y luego ganó… qué, ¿el primavera?, 200.000 euros; y luego el Biblioteca Breve: 30mil palos. Últimamente va diciendo que de la literatura no se puede vivir. Hombre, haber ahorrado.

Si eso, nos ponemos a llorar todos juntos porque de la literatura ya no se puede vivir.

En fin.

Trae tocho este año Juan Manuel de Prada, tras un tiempo de no escribir porque de la literatura no se podía vivir y había que andar a otra cosa, casarse, hacer la tele, un jornal. Está bien proponer novelas que sean 500 páginas: hace pensar que en la literatura se puede vivir. En realidad uno le tiene ese aprecio estructural a Juan Manuel de Prada, como de escritor que no nos gustaría que no existiera.

Me hallará la muerte es el título. Es un verso -!!!- del Cara al sol. Con estas cosas incorrectas va haciendo JMdP su personaje, su evangelio.

El libro, claro, no es moderno; no es moderno ni el tema. Estamos en Madrid en los años 40, siguiendo los pasos de un fulano que roba y acaba en la guerra mundial 2 echando una mano española a los nazis simpáticos. Contra Rusia. Me he leído sólo la primera parte y cachos sueltos de lo siguiente.

La primera parte está bien; bien alto. Se esfuerzan por ahí en decirnos que Prada escribe barroco, y punto. Lo cierto es que tiene más potencia narrativa que verbal, pues lo verbal es todo quincallería de la palabra, esa prosa aproximativa de engolarse y darse aires, mientras se desinflan los significados. Así, de cada dos frases altivas, una da en el blanco: “El soldado ruso cayó, en la misma linde del bosque, como un garabato al final de una escritura intachable, y enseguida la luna lo embalsamó con su manto.” Lo de la luna viene sobrando, mientras que la imagen garabata, muy bien.

Los diálogos, hay que decirlo, son de aúpa. Al querer imitar un habla cuarentona, el autor nos encadena frases hechas y voces castizas con tal eficacia que acaba uno creyendo que nadie habló nunca así en todos los días de la Historia de España. Es peor que el Kronen, esto:

-¿Miedo tú? Vamos, anda, a otro ratón con ese queso. -Hemos llevado demasiado el cántaro a la fuente, Carmen. Mejor sería no tentar más la suerte. Tarde o temprano, alguno de esos barbalotes le irá con el cuento a la bofia. -Pero si tú mismo me aseguraste que jamás lo harían… -La avaricia rompe el saco, prenda. Hemos juntado parné suficiente para establecernos… -¿Establecernos? ¿Qué diantres quiere decir eso?”

Y tal.

Entre los cachos hojeados -los libros no tienen que leerse enteros; sólo si hay amor- estaban, claro, pasajes del final. Curioso:

“La muerte al fin lo había hallado; y era como un naufragio hacia dentro.”

Por esto:

Como un naufragio hacia dentro nos morimos (“Sólo la muerte”, Residencia en la tierra, Pablo Neruda)

Ejem.

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10 respuestas a Me hallará la muerte, de Juan Manuel de Prada

  1. Mike dijo:

    De esta paso por el diálogo que has puesto y porque todo parece ultra tópico. Pero, y aunque la gente se cebe con esta novela como con pocas, «Las máscaras del héroe» me gustó y bastante.

  2. De acuerdo con Mike y saludos

  3. Suso Millán dijo:

    Nunca me gustó De Prada ni cualquier escritor que haya que leer con un diccionario en la mano. El análisis que aquí he leído me parece muy acertado. ¡Bravo!

  4. jeffreyabbot dijo:

    Me acabas de recordar que en mi biblioteca destaca “Matando dinosaurios con tirachinas”. Gran título, si señor. Se me quedó grabado a pesar de no llegar a la página 20.

  5. Jonan dijo:

    Gracias a Juan Manuel de Prada aprendí una palabra que no conocía y que desde entonces me resulta imprescindible: “tamo” (o sea, las pelusas que se arremolinan debajo de las camas).
    Gracias, Juan Manuel. Siempre que puedo, te veo en Intereconomía.

  6. David dijo:

    Tenía que llegar la remesa de novelas de memoria histórica desde el lado conservador, se veía venir.

  7. El gran hallazgo de de Prada es esa rara mezcla de ranciedad y cursilería que impregna todo lo suyo: desde su peinado hasta su prosa.

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