Todos los cuentos, de Gabriel García Márquez

Todos son cuarenta y uno, suma total, aritmética de cuarterón: Ojos de perro azul, Los funerales de la Mamá Grande, La increíble y triste historia de la cándida Eréndida y de su abuela desalmada y Doce cuentos peregrinos. Pura apoteosis.

Había leído uno, al trantrán y al desgaire, sin querer y queriendo, aquí y paqué uno que otro cuento de Gabriel García Márquez, el escritor vivo más importante del mundo, o sea, el único que ya es inmortal.

Ni fu ni fa, me fueron esos relatos. Ahora, inyectada la relatadura en vena, hay materia aquí, hay poso, como si de uno en uno los cuentos de GGM no dejaran huella, pero unidos en batallón de prosas arrasaran con todito lo vivo.

La prosa de Gabriel García Márquez es brutal, y la mayoría de sus argumentos o lances, bagatela. En realidad, esto puede decirse de cualquier buen escritor; y exactamente lo contrario de cualquier autor comercial. Lo patológico en Gabo es que sus lectores lo valoren por hacer volar a las damiselas y no por cómo -con qué verbos- las hace volar.

Ojos de perro azul es el primer volumen de cuentos de nuestro autor. Veamos cómo empieza de hecho el primer cuento del libro (La tercera resignación):

Allí estaba otra vez, ese ruido. Aquel ruido frío, cortante, vertical, que ya tanto conocía pero que ahora se le presentaba agudo y doloroso, como si de un día a otro se hubiera desacostumbrado a él.
Le giraba dentro del cráneo vacío, sordo y punzante. Un panal se había levantado en las cuatro paredes de su calavera. Se agrandaba cada vez más en espirales sucesivos, y le golpeaba por dentro haciendo vibrar su tallo de vértebras con una vibración destemplada, desentonada, con el ritmo seguro de su cuerpo. Algo se había desadaptado en su estructura material de hombre firme; algo que “las otras veces” había funcionado normalmente y que ahora le estaba martillando de cabeza por dentro con un golpe seco y duro dado por unos huesos de mano descarnada, esquelética, y le hacía recordar todas las sensaciones amargas de la vida.

Excesivo, sin duda; de principiante talentosísimo. Tanto adjetivo nos hace añicos los oídos, nos atiborra. Sin embargo, de los cuatro libros de cuentos, Ojos de perro azul seguiría siendo el mejor.

Luego vino Los funerales. En él -y, de hecho, ya desde los cuentos finales de Ojos de perro azul– se nota la corrección, el deseo de limadura. Seguramente pasó Hemingway por el escritorio de GGM y de ahí esa ascesis estética que cae sobre casi todos sus cuentos, desde La mujer que llegaba  a las seis -que es puro Ernst: un bar, un camarero, un cliente solitario; una historia secreta- a La siesta de los martes. Aquí las historias van todas de “dignidad”, entendida como el orgullo del pobre por su pobrez. Continúa, sin embargo, el entorno rural como contexto inevitable de todas las tramas; seguramente hay una tesis por escribir sobre Gabo y los pueblos.

La increíble y triste historia esa ya realismo mágico para la masa, para la caja, para no parar la máquina de la imaginación. Cansa bastante. Uno lee esto como lee a Bukowski, en plan: y otro más.

Doce cuentos peregrinos, libro tardío ya, de los 90, reúne historias reales sacadas del periódico -o algo así- y situadas todas en España, entre Barcelona y Madrid. La prosa ha relajado su magisterio y hay como una cierta baratura del genio, que nos llega aguado y autosatisfecho. Se narra, con todo, muy bien, como en la historia de la loca forzada en Yo sólo vine a llamar por teléfono. Algún cuento se echa a perder -o se magulla lamentablemente- por meter el nombre de una amiga editora, ay.

En fin, muy bien, pero no sabe uno por qué no tan bien como los grandes: Felisberto Hernández y Juan Rulfo, ni siquiera tan bien como los canónicos Borges y Cortázar. Gabriel García Márquez tiene su territorio, tiene la prosa, tiene la ambición, pero con todo eso y más no toca el cielo del género; se queda tocando a la puerta.

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10 respuestas a Todos los cuentos, de Gabriel García Márquez

  1. Mike dijo:

    Lo mejor que ha escrito García Márquez es Crónica de una muerte anunciada, y casi casi es un cuentete.

  2. charley bronson dijo:

    barcelona no es españa, ignorante de los cojones

  3. A mí más que Crónica de una muerte anunciada me gustó El coronel no tiene quien le escriba, una muy acertada novela corta según recuerdo de cuando la leí, hace como 20 años.
    A ver si leo estos cuentos completos, de hecho es de lo poco que me falta por leer de su obra de la que estuve muy enganchado un tiempo.

    saludos

  4. C.D.G dijo:

    Pues yo me quedo con Vivir para Contarla.

  5. fernando Jaramillo dijo:

    Nada. El mejor cuento de Gabito se titula El rastro de tu sangre en la nieve.

    • senci dijo:

      Yo lo descubrí hace poco y me volvió loca. Más loca, quiero decir. Y que la protagonista se llame Nena Daconte ya me trastornó definitivamente.

  6. petalusma dijo:

    “la mayoría de sus argumentos o lances, bagatela. En realidad, esto puede decirse de cualquier buen escritor; y exactamente lo contrario de cualquier autor comercial”

  7. julian bluff dijo:

    Precisamente el truco de Gabo ha sido el de hacerles volar a las señoras por escrito. Ellas quieren volar. Y nosotros sabemos que pueden volar en cuanto se proponen hacerlo. Yo, por lo menos, claro que las veo volar siempre que ellas me lo dicen. “Estoy volando”, me dicen.
    “¡Uyy, qué alto!”.😉

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