A la caza de la mujer, de James Ellroy

Ella era de izquierdas; yo, de derechas. Ella era judía; yo, gentil. Ella era atea; yo, creyente. Sus influencias culturales me preocupaban. La mierda del punk era para quinceañeros.

Malas noticas: se me ha ocurrido una teoría

La novela negra es un género de derechas. Así la teoría.

La novela negra nació como destilado siglo XX de la novela de detectives, que obviamente era una cosa para entretener a la señora del burgués, y por eso empezaron haciéndola las propias señoras. La novela negra vino luego y se ganó a los lectores porque era más sucia y más real. Lo era, amigos, porque la novela negra es la novela de detectives escrita por ese obrero que vota a la derecha.

El obrero que vota a la derecha no entiende que el sistema falle porque esté mal hecho o mal dirigido, sino porque alguien nos está jodiendo. Los inmigrantes, los maricones, los negros, los vagos y los pecadores. Nacido entre ellos, a la manera del taxista Travis, el obrero quiere contar al mundo la mierda de mundo en el que vive, y hace la novela-documento de lo que ha visto en su barrio y de todas esas veces en que los yonkis le robaron la asignación semanal de su abuela. Y la hace, no con ánimo de denunciar las miserables condiciones de vida de unos fulanos, sino con el de denunciar a esos mismos fulanos y que la policía utilice su novela como hoja de ruta para limpiar de basura las calles.

La novela negra, como género conservador, se piensa desde el individuo; es el sujeto el eje del mundo, pues siempre hay que salvarlo y devolverlo al centro de la ciudad. Normalmente un detective busca a la hija de un millonario en un barrio periférico.

Yo dije que detestaba el rock y que admiraba mucho a Ronald Reagan.

En algún momento, varios progres leyeron mal la novela negra, que por sentimiento de culpa identificaron con frescos sociales escritos de primera mano. Así nació la novela negra como la entienden en Gijón, que es la novela negra subvencionada de cuatro señoritos concienciados.

Sin embargo, la mejor novela negra -como era de prever- la siguen haciendo los obreros de derechas. No se puede falsear esa mirada, esa desolación, esa frialdad en el trato de los “submundos”. James Ellroy, sin ir más lejos.

James Ellroy sí sabe lo que son las mujeres muertas, y no Bolaño. Desde que mataron a su madre cuando él tenía apenas diez años, James Ellroy ha buscado un mundo donde las madres no mueran y se hagan novias suyas. Eso cuenta en A la caza de la mujer, que es en realidad una biografía literaria interesantísima, superado el escollo freudiano de la madre asesinada y de todas esas mujeres en las que el autor busca polvos redentores: me aburre bastante.

Escribí Seis de los grandes en catorce meses. Fui en todo momento el racista provocador, adherido a las almas de mis asesinos derechistas.

Se preparaba una megagira de presentación. Cinco países europeos y treinta y dos ciudades de Estados Unidos. (…) Todo se reducía a un momento tipo Hermano, eres el puto amo. (…) Compré ropa nueva y llamativa para realzar mi estatus de Eres el Puto Amo.

Mi editor me hizo un perfil en Facebook. Sabía de mi aversión por los ordenadores y me obligó a ello. Mi trabajo consistía en promocionar mi nueva novela por todo el ciberespacio.

Esta entrada fue publicada en Memorias. Guarda el enlace permanente.

9 respuestas a A la caza de la mujer, de James Ellroy

  1. Andrea dijo:

    Pues no creo que Jim Thompson, maestro del género, encaje muy bien en tu teoría… por ejemplo.

  2. Mike dijo:

    Ellroy es especialito, Malherido, no creo que eso sea aplicable a un Hammett o a un Chandler… Para conservador el de terror, en el que solo se salvan vírgenes sobrios.

  3. Sofia Alberoni dijo:

    Una teoría que se cae en cuanto uno ve que la inventó Dashiell Hammett con Cosecha roja, que es, como su mismo título indica, rojísima.

  4. Pingback: Emilio Ichikawa » “La novela negra es un género de derechas”

  5. D.Báez dijo:

    Como bien dice Mike, Hammett mismo tuvo problemas con su pertenencia al partido comunista. Además la idea de “derechas” es demasiado ambigua, se aplica a los partidos y no a las ideologías y funciona como un mito o como un equipo de fútbol. La novela tipo Gijón es, como dices, un fiasco. Una especie de ONG que desvía fondos o alguien que se autodenomina de izquierdas sin pararse a reflexionar qué significa eso y se pone a comer lechuga ecológica. Sin embargo, esto no implica que la buena novela negra sea por ello lo contrario, es decir, una novela escrita por un paleto de derechas. La buena novela negra implica desesperanza poética nacida de la corrupción, generalmente política o social. Es un engranaje que entretiene y que persigue jugar con unas limitaciones precisas (el género). Probablemente Ellroy sólo cree que es de derechas, pero no es más que un loco pervertido con grandes conocimientos de política que usa para llenar los libros y para embrutecer su imagen en aras de la venta de libros. Esto, que podría parecer interesante, nos la suda, porque lo que importa, qué coño, es el libro. En realidad no se me ocurren verdaderos autores de derechas que escriban buena novela negra, aunque sé que los hay. Sin embargo, en estos momentos sólo se me ocurren tres que podrían ser sospechosos de “derechismo”, serían Borgen Chesterton y un italiano del cual no recuerdo el nombre. Los dos primeros eran genios, como sabemos, el tercero probablemente no, pero los tres se adscribieron en la tradición inglesa, Sherlockholmesca, novela de enigma, como queramos llamarle.

  6. Yosoy aquel dijo:

    Yo creo que la novela negra la escribe el obrero que vota a la izquierda jodido y cabreado porque sus capos viven en la Moraleja y se lo llevan crudo y meten a sus hijos en los mejores colegios privados como Rubalcaba, Blanco, y ZP y el puto amo del Pais, Ceberián, el gerente de la biblia del progrerio, y todo la pesca…Yo creo que el obrero que vota a la derecha lo hace porque no es tonto, porque piensa por si mismo y mira, compara y joder, 32 años de socialismo en Andalucia y los obreros andaluces son los peor pagados de España, los que peor sanidad publica tienen y peores colegios publicos…Joder, somos tontos pero no gilipollas…

  7. Yo creo que el obrero que vota a la izquierda lo hace jodido y cabreado porque sus capos mafioseados, los Rugalcaba, Blanco el gasolinero, La Valenciano y su maridito el constructor, y toda la pesca de altura, dicen una cosa, una mentira y otra y otra, y después llevan a sus hijos a los mejores colegios privados y a a las mejores universidades extranjeras y llenan el pais de parados cuando pueden y los dejan, por eso escriben novela negra y hasta roja…El obrero que vota a la derecha lo hace por comparación, porque mira y dice, joder después de 32 años consecutivos de gobierno de CORRUPSOE en Andalucia los obreros andaluces son los peor pagados de España, los que peor sanidad tienen, los peores colegios, los que lo tienen más crudo para encontrar trabajo…Joder, los obreros son tontos como tú, pero no gilipollas….

  8. Zote dijo:

    Yo creo que estáis todos herrados, y así nos va.

Los comentarios están cerrados.