La Buena Novela, de Laurence Cossé

La Buena Novela es una novela que se presta o incita o qué-inmediato-le parece-a-uno calificarla de no buena, como esos libros que se llaman Basura o esos autores que se llaman Pepe. Pero no es tan mala novela La Buena Novela.

Empieza con interés, en plan novela detectivesca light, mezcla de Jean Giono y El hombre que fue jueves, para enseguida darse de bruces con sus propios pensamientos menores.

Entonces: tenemos a tres personas que parecen haber sufrido un accidente poco accidental, o sea, que los han querido matar, y resulta que ambos tres (!) forman parte de un comité secreto de recomendación de novelas (en Francia secretizan cualquier cosa) auspiciado por una librería denominada La Buena Novela que establece su fondo estructural (!) precisamente al compás de esas recomendaciones del secreto sanedrín. Los libreros -un currela y una vieja señora adinerada que prefiere invertir en librerías antes que en bótox- acuden a un policía, al que le cuentan la historia entera de su negocio durante 300 páginas (!!), según nos narra a su vez una voz relatora inidentificada, virguería narratológica bastante poco conseguida, en verdad.

Y todo para qué: pues para hablar de que hay muchos libros malos mareando a los lectores por ahí, muchas novedades irrisorias y supernumerarias, mucha venalidad amiguismo compadreo amaño de premios (en Francia, claro; aquí en España, nada de eso, majos) en el mercado literario, y hace falta una librería que sólo admita buenas novelas y pase de las novedades.

La idea, ya digo, es interesante. Es interesante para 20 páginas. También es sumamente fascista: ¿qué es una buena novela?, ¿lo que digan 10 subnormales secretos?, ¿por qué no puede la gente leer basura?, ¿quién te crees que eres para separar el grano de la paja? Esto mismo les dicen en La Buena Novela a los libreros varios sensatos terroristas.

Otrosí: ¿qué tipo de librería es aquella que sólo vende buenos libros, es decir, que elude el escaparateo de novedades? Eso, aclaremos, no es una librería, sino una biblioteca que se salda. Las librerías -como el propio lector y hasta los mismos autores- están para los riesgos del leer, para perfilar los bordes de un abismo de silencio literario, no para pasteurizar una tradición y quedarse acojonaditas ante la llegada de lo nuevo.

A modo de curiosidad, digamos que en La Buena Novela se citan muchísimas novelas; salen dos autores españoles, Vila-Matas y Pérez Reverte; y Roberto Bolaño sale dos veces. Todas las novelas que se citan son como de bolso de señora lleno de folclore literario (Pamuk y esas jotas) y, claro, nunca se cita libro alguno en el que se diga un taco, y por si fuera poco se señala directamente a Michel Houellebecq como autor malo, comercial y del que huirse.

Qué ojo, la Cossé.

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3 respuestas a La Buena Novela, de Laurence Cossé

  1. “para perfilar los bordes de un abismo de silencio literario, no para pasteurizar una tradición y quedarse acojonaditas ante la llegada de lo nuevo.”: Qué bueno. Enhorabuena, gran post.

  2. Desiderata dijo:

    La buena novela es…; con este título te lo ponen a huevo para jugar un poco, pero no voy a quitar las ganas a quien, después de leerla, pueda mitigar en parte sus conflictos haciendo con el papel (bueno) y la edición (bonita) lo que ya se están imaginando.
    Qué ojo (ciego), la Cossé.

  3. Nuestro hombre en Bananas dijo:

    ¿Me lo imagino yo o la Cossé está bastante buena?

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