Helena o el mar del verano, de Julián Ayesta

Ochenta páginas apenas y sesenta años de ediciones sucesivas encontramos en Helena o el mar del verano, única novela del diplomático Julián Ayesta, que también hizo dramas, teatros, y que publicó esto en 1952.

Desde entonces, ya digo, sellos varios, muertos ya -cuando la novela dura más que la empresa que la edita, como si cierra El Corte Inglés y uno sigue abriendo sus puertas por la mañana-, defensores distintos –Caballero Bonald, verbigracia-, lectores siempre, por goteo, por biblitoeca, por empadronamiento en Gijón -de ahí era Ayesta y su verano es el de Helena- hacen (verbo, al fin) que uno acabe por encontrarse con esta novela, con ganas por esta novela, pues quiere uno siempre impugnar el canon lamentable de la literatura española del siglo XX, lleno de grandes libros y de grandes montones de mierda, de silencio.

Y no. Al contrario de lo que sucede con Un hombre que se va (Zamacois), Días de llamas (Iturralde), Campo de los almendros (Aub), La novela del corsé (Longares) y tantos otros libros que ahora no recuerdo o que estoy por descubrir, Helena o el mar del verano no me parece olvidada impíamente, minusvalorada y todo eso, porque es cursi y es feliz y apesta a sacristías y pijos en las playas de Gijón llenándose la boca de polisíndetons o polisíndetones; de conjuntivitis.

Son tres partes; la primera con tres partes, la última con tres partes y la segunda con sólo un cacho. La primera es infantil en prosa, habla un niño en habla niña; lleno de “y” y de olores y camisas de popelín. Todo tierno y errabundo por el arco primigenio de las emociones. La segunda es todo un monólogo interior o exterior sobre entender el mundo, con diálogos al final y almohadazos que ya no hacen gracia. La tercera parte pierde la voz pueril y abraza una como cultureta sabihondez de niño repipi en colegio de curas: citas en latín, Aristóteles, amores sanguíneos. Y fin.

Es todo delicado y burgués, lo que no sería malo si al final mataran a algún burgués; a Helena. Pero aquí no muere nadie, sólo se retrata un tránsito de la infancia a la vida adulta, de pegar a las niñas a follárselas, y eso es todo. Ligero lírico libidinoso. Yo es que echo de menos el conflicto y que muera un burgués; Helena misma. Escribir novelas donde no pasa nada, nada malo, es como tomarse las drogas para hacer la digestión: hombre, no me jodas. También es verdad que puede uno plantearse la vida, la literatura, la ambición como escribir una obra maestra donde no muera nadie, ni Helena, donde todo sea la felicidad, donde sólo se narre que la gente, un rato al menos, fue feliz. Pero a lo mejor no se puede. A lo mejor la literatura va de otra cosa.

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9 respuestas a Helena o el mar del verano, de Julián Ayesta

  1. Rodrigo dijo:

    A lo mejor a ti te gusta que sea otra cosa. Háztelo mirar, que ver una sola cosa donde puede haber muchas tiene algo de conjuntivitis.

  2. Omega Man dijo:

    “Those that live by the novel shall die by the fucking novel”.
    Alan Sillitoe

  3. Edu dijo:

    No puedo estar menos de acuerdo, amigo.
    Que algo sea burgués quiere decir que es malo? ¿Te cargas todo el siglo XIX?
    ¿No es burgués Ejército enemigo? ¡Y es buena!
    Piensa un poco hombre, libérate de prejuicios.
    Cursi sí que es en algún momento (Helena o… no EE), pero sobrevive.

  4. julian bluff dijo:

    En Europa, en el medio urbano, desde inicios del siglo XVIII, antes por tanto a la misma revolución francesa, la burguesía es el mito que mueve el mundo y determina en último término la conducta de los hombres. Los burgueses no quieren dejar de serlo y los que no lo son pretenden a toda costa poder llegar a serlo. Y… la verdad ¡no es para tanto!.

    Un abrazo para todos y al amigo Juan decirle que por aquí andamos expectantes (julianbluff no es sino un colectivo de concinzudos aficionados al baile de sardanas😉 Diada’s Day) por ver lo que se saca de la manga su primo, “el de el árbol”, para el nuevo ejercicio anual ¿Va a ser con Mondadori?😉

  5. Zote dijo:

    ¿Qué pasa? ¿Que nadie va a decir nada de la lolita? Juan, tienes que doctorarte en prolepsis, no te pillen desprevenido, hombre…

  6. angel dijo:

    Helena… es una novela corta estupenda. Lástima que no te hayas enterado de nada y tus prejuicios te impidan admirar su belleza. Hasta tú te equivocas, y además una barbaridad, como hoy.

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