# fama

La fama requiere toda clase de excesos. Me refiero a la fama de verdad, a un neón que te devora, no a ese renombre sombrío de los estadistas en declive o de los reyes timoratos. Me refiero a largos viajes por el espacio gris. Me refiero al peligro, al borde mismo del vacío, a la circunstancia de un hombre que les infude un terror erótico a los sueños de la república. Entienda al hombre obligado a habitar esas regiones extremas, monstruoso y vulvar, humedecido por los recuerdos de la violación. Por mucho que esté medio loco, lo absorberá la locura total del público; por mucho que se plenamente racional, un burócrata en el infierno, un genio secreto de la supervivencia, está claro que lo destruirá el desprecio que el público siente hacia los supervivientes. La fama, al menos esta modalidad especial, se alimenta del escándalo, de lo que los asesores de hombres de menos valía considerarían publicidad negativa: histeria a bordo de limusinas, peleas a navajazos entre el público, litigios grotescos, traiciones, pandemonio y drogas. Tal vez la única ley natural que se aplica a la fama verdadera es que el famoso se acaba viendo forzado a suicidarse.

1973/2013, Don DeLillo

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5 respuestas a # fama

  1. julian bluff dijo:

    Ahora tiene que ser ya muy mayor, pero cuando fuese joven tenía que ser terrible, salir por ahí, de vinos, con Don DeLillo. El pensamiento de este hombre, o por lo menos su escritura, es puro fárrago.
    En una primera instancia, no he podido pasar de la tercera línea de la cita. Al cabo de una hora, lo he vuelto a intentar. Y sí que la he terminado. No dice nada, absolutamente nada que vaya más allá de la paja mental que al a él le obsesionaba en aquel momento. Acababan de suicidarse Janis Joplin y Jim Morrison y a Don le jodía no ser tan conocido (ojo, que no digo “famoso”; los intelectuales no ambicionan la fama, sólo el prestigio y la pasta) como ellos. ¡Abrazos para todos!

    • Zote dijo:

      Llevas toda la razón. Don es un verdadero peñazo, como escritor, y como intelectual. Prefiero a John Cheever, o al difunto Updike, ¡corre, conejo!

  2. navajita plateá dijo:

    Te das por aludido, Alb?

  3. Mr. Toomey dijo:

    DeLillo es, después de Johnson, claro, el mejor Don que ha dado Norteamérica. Lean “The Body Artist”, traducido de aquella manera como “Body Art”, o “Punto Omega”, y luego me cuentan.

    Espero reseña de este DeLillo, querido Malherido, que últimamente me estás reseñando poca cosa de interés (para mí, quiero decir).

    A sus nalgas
    T

  4. Mr. Toomey dijo:

    No es que tenga nada que ver, pero como los comentarios en el hilo de Europa Central están cerrados… espero que no moleste al Zaherido Lector que deje aquí este vínculo sobre el gran Vollman: http://nyti.ms/19mClej

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